| La cuenca divisoria de la interpretación bíblica |
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Por Dale Ratzlaff
El estudio de los pactos es como llevar lo que uno entiende por teología en una jarra de agua y derramarla en la cuenca divisoria del continente. A esta altura se determina a cuál de los océanos teológicos el agua llegará a parar. Al derramar el agua casi no se nota diferencia alguna, pero cuando el agua fluye vertiente abajo por las corrientes de las secuelas teológicas, las aguas llegan a dar a miles de kilómetros las unas de las otras. Por lo tanto, ¡cuán importante es estar seguros a cuál lado de la cuenca divisoria nos vamos a colocar!
Creo que la Biblia enseña que desde el principio del tiempo han existido altas normas morales (llamémoslas leyes morales si queremos), y estas normas morales seguirán por toda la eternidad. De hecho, estas normas morales, tal cual fueron ilustradas por la vida de Cristo, proveen una guía mucho mejor que el Decálogo. Creo que los diez mandamientos reflejan la existencia de estos principios morales, pero no tan claramente como los principios de justicia del nuevo pacto. Yo no debería rebajar la justicia de Cristo al nivel de “vivir los diez mandamientos”. Yo creo que su vida ilustra un nivel mucho más alto. Por lo tanto, al ver las pruebas bíblicas señalando que los diez mandamientos no existían antes de Moisés y que no han de continuar después de la cruz, no estamos abriendo las compuertas de la anarquía o la maldad. Tampoco estamos encubriendo asunto alguno entre manos. Más bien, sólo queremos ser fieles a la Escritura y nada más. Doquier nos lleve la Escritura, seguiremos de buena voluntad. Ruego que usted, el lector, tenga la voluntad de asumir el mismo compromiso.
Ahora, póngase las botas de caminata, traiga su cantimplora de agua, y respire hondo. El aire aquí en la cuenca divisoria es algo enrarecido; tenemos una larga caminata antes que oscurezca, y el sendero es escabroso. No obstante, siguiendo por el sendero marcado “Escrituras”, acertaremos con toda seguridad al destino correcto.
Los diez mandamientos son precisamente las palabras del antiguo pacto.
La Biblia dice:
Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios (Éxo. 31:18). Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos (Éxo. 34:28). Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. (Deuteronomio 4:13). Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua; (Deut. 9:9). Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto (Deut. 9:11). Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos (Deut. 9:15). En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto... Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto (1 Reyes (8:9,21). Estos versículos declaran inequívocamente que el pacto entre Dios e Israel hecho en el Sinaí, es el pacto de los diez mandamientos. Esta verdad se recalca por el hecho que los diez mandamientos se guardaban en el “arca del pacto.”i
El pacto antiguo, o el pacto del Sinaí, se basa sobre una sola ley, y no en base a dos. Comprende toda la ley de Moisés, en sus aspectos morales, civiles, y ceremoniales.
En los libros de Moisés no hay una clara y marcada división entre la ley moral y ceremonial. Las acepciones "ley moral" y "ley ceremonial" son artificiales, sin fundamento bíblico. Aunque la ley manifiesta aspectos morales y ceremoniales, a menudo se hayan intercalados. Los adventistas se apresuran a decir que el sábado es una ley moral porque está en el corazón de los diez mandamientos. Sin embargo, también se encuentra en listados de días festivos y otros aspectos ceremoniales de la ley como unas doce veces.ii Se encuentra al centro de los diez mandamientosiii pues es la señal del pacto del Sinaíiv y en los documentos pactantes del antiguo Medio Oriente la señal del pacto se encontraba en el centro.v Si se le asignara al sábado la categoría de ley "moral" o "ceremonial" en virtud de su conexión con otras leyes, por una proporción de 12:1, le correspondería la calificación de una "ley ceremonial". Cuando le preguntaron a Jesús cual era el mayor mandamiento de la "ley" (énfasis en una sóla ley), él respondió con Deut. 6:5 y Lev. 19:18,vi y no con el mandamiento del sábado, tal cual lo enseñaba Elena White,vii ni aun citando algún mandamiento del decálogo. A menudo los que provienen del adventismo inmediatamente forman una conexión entre "ley" y los diez mandamientos. Por lo general, citan a Mateo 5:17-19 para comprobar la perpetuidad de los diez mandamientos aun cuando los diez mandamientos ni están en vista en este pasaje.viii ¡Cuál fue mi sorpresa cuando di con el hallazgo que por sí mismas, las Escrituras nunca se refieren a los diez mandamientos con el nombre de "la ley del Señor", o "la ley de Dios".ix
Cito las palabras de Riggle, en el Sábado y el Día del Señor.
Nuevamente, "en la ley del Señor" son obligatorios los sacrificios, las ofrendas, los sábados, las lunas nuevas, y las fiestas (véase 2 Crónicas. 31:3). Se pudieran citar docenas de textos como éste, donde la ley del Señor no es simplemente el decálogo, sino toda la ley de Moisés. En Neh. 8:1,2,3,7,8,14,18 ellos leen del "libro de la ley de Moisés", "el libro de la ley", "en el libro de la ley de Dios", "la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés", "la ley de Dios." La ley de Dios, pues, incluía toda la ley de Moisés.x Uno podía quebrantar el pacto del Sinaí (o el antiguo) al infringir en cualquiera de los diez mandamientosxi y muchas de sus leyes con aspectos "ceremoniales".xii
Hemos demostrado que las palabras del pacto que Dios hizo con Israel fueron las de los diez mandamientos, y que este pacto fue ampliadoxiii hasta incluir todas las leyes dadas por Dios a Moisés que colectivamente se llamaba la ley, la ley del Señor, la ley de Dios, el pacto, etc.
El Nuevo Testamento define el "antiguo" o "el primer" pacto como el pacto del Sinaí y sin lugar a dudas este pacto incluye tanto los diez mandamientos y "otras leyes".
El autor de Hebreos describe el "primer pacto" y menciona en particular "las tablas del pacto" - diciendo sin error alguno que los diez mandamientos se incluían en este "primer pacto".
Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. 2 Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. 3 Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, 4 el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto (Heb. 9:1-4).
Esta es prueba contundente que los diez mandamientos se incluían en el antiguo, o el primer pacto. Obsérvese también que tanto los diez mandamientos como las otras leyes se incluyen en este mismo pacto por entero. No hay separación alguna entre "moral" y "ceremonial".
Esta misma verdad se desprende con claridad en las descripciones que Pablo presenta de los pactos.
Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer (2 Cor. 3:2-7).
Pablo usa la frase "escrita no con tinta" refiriéndose a las "otras leyes" dadas por Moisés que ampliaban, interpretaban y aplicaban los diez mandamientos a la vida de Israel. También es claro que Pablo se refiere a los diez mandamientos es este pasaje con la frase "grabados en tablas de piedra". El nuevo pacto no es "de la letra" sino del "Espíritu". Esta declaración excluye del nuevo pacto a los diez mandamientos, o al menos se puede decir que los excluye en su forma codificada. Apoda a los diez mandamientos como "el ministerio de muerte" en contraste con el nuevo pacto del cual Pablo dice "da vida".
En la epístola a los Gálatas, Pablo menciona en particular que el antiguo pacto proviene del Sinaí.
Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar (Gál. 4:24).
Vemos entonces que el Nuevo Testamento define el "antiguo" o "primer pacto" como el pacto del Sinaí. Éste incluía todas las leyes dadas a los hijos de Israel, incluyendo los diez mandamientos - las mismas "letras del pacto".xiv Esto concuerda perfectamente con nuestros hallazgos en el Antiguo Testamento.
El antiguo pacto fue dado solamente a los hijos de Israel. Citando las palabras de Riggle,
Esto es tan patente en cada renglón de la ley que cualquier argumento para comprobarlo es innecesario. Moisés dice que no hay nación que tenga estatutos y juicios tan justos "como toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros" (Deut. 4:8). Luego, él nombra a los diez mandamientos como parte de la misma (vs 10-33). "Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel" (v. 44). Por lo tanto, ninguna otra nación tenía la ley. Esto se declara más de cien veces. Fue dirigida a los israelitas y solamente a ellos. La misma composición de las palabras comprueba que fue diseñada solamente para ellos. La introducción al decálogo es la siguiente: "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre" (Éxo. 20:2). ¿A quién se tiene en cuenta? Sólo a la nación de Israel. Ni los ángeles, ni Adán, ni los cristianos gentiles jamás estuvieron en la servidumbre egipcia. La ley, entonces no se dirigió a ellos. Pablo declara claramente a quienes fue dada la ley. "Que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley" (Rom. 9:4). Fue dada a Israel. En Mal. 4:4 claramente se declara que la ley dada en Horeb fue "para todo Israel". Todas estas cosas demuestran que fue una ley nacional redactada para conformarse a la situación de Israel en esa época. Las leyes del Sinaí, incluyendo los diez mandamientos, no fueron dadas sino hasta el tiempo de Moisés. Muchas personas han demostrado que casi todos, sino todos, los principios morales sobre los cuales fueron fundados los diez mandamientos ya estaban operando antes de la época de Moisés. La única excepción, sin embargo, es el sábado, el cual se menciona por primera vez en la época de Moisés. Por buenas razones, no creemos que el sábado es una ley moral.xv Tome otro refresco y un descanso de cinco minutos para que su respiración se adapte a esta altura, y luego sigamos de caminata por este sendero de la Escritura.
Citando a Riggle,
"La ley por medio de Moisés fue dada" (Juan 1:17). "¿No os dio Moisés la ley?" (Juan 7:19). "Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés" (Rom. 5:13,14). La llegada de la ley se coloca aquí con Moisés. Cada intento de colocarla tiempo atrás contradice el claro testimonio de estos textos. La Biblia la coloca bajo el sacerdocio levítico. "Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley)" (Heb. 7:11). Esto le remueve el piso al sabatismo. De tal modo que la dádiva de la ley se coloca "430 años después del pacto con Abrahám". "Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa" (Gál. 3:17). Esto nos retorna al mismo año cuando los hijos de Israel salieron de Egipto y llegaron al Sinaí. "Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto" (Éxo. 12:41). No se puede rebatir entonces, que lo que la Biblia llama "la ley" no fue dada sino hasta Moisés, 2.500 años después de Adán, o casi hasta la mitad de la historia del mundo.xvi "Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb [Sinaí]. 3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos" (Deut. 5:2,3). El pacto antiguo o el primero que incluía los diez mandamientos sólo estuvo en vigencia hasta la muerte de Cristo.
Después de leer esta última declaración querrá sentarse a un lado del sendero y disfrutar de la vista panorámica desde estas hermosas montañas. Hemos llegado a una cuenca teológica principal. Debe decidir el rumbo por tomar. ¿Seguirá por el sendero señalizado "las Escrituras"? O, ¿va a decidirse por el sendero señalizado "Elena de White"? Es imposible viajar por ambos. Deténgase aquí en oración y contemplación porque el resultado de esta decisión rendirá importantes consecuencias para su futuro no importa por cual sendero prosiga. ¿Por qué no abrimos los mapas – tres en total - y los estudiamos detenidamente? ¡Determinemos por cual de ellos debemos andar!
El mapa de las Escrituras dice "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra".xvii
El mapa de la doctrina adventista antes de 1980xviii declaraba que las Escrituras eran "una plena y suficiente revelación de su voluntad a los hombres, y la única regla inequívoca de fe y práctica."xix Aun después de 1980 todavía reza, "...las Escrituras son la infalible revelación de doctrinas, y el registro fidedigno de los hechos de Dios en la historia."xx
El mapa de Elena de White reza, "Dios tiene un pueblo sobre la tierra quienes mantendrán la Biblia, y sólo la Biblia, como la norma de toda doctrina y base de toda reforma... Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto, debemos demandar un pleno 'Así dice el Señor' en su apoyo."xxi
¿Qué dice usted? ¡Sigamos por el camino señalizado "las Escrituras"! A veces será áspero y angosto. Habrá peñascos sobre los cuales habrá que escalar, pero podemos confiar que este es el sendero que culminará en "la mar de cristal".
Todo el paradigma de la teología adventista se rompe en mil pedazos cuando se acepta el predicado que los diez mandamientos llegaron a su término funcional en la cruz. Yo luché y luché en contra de esto. Entonces - y todavía recuerdo el día - tomé la decisión que había suficientes pruebas bíblicas que justificaban aceptar este predicado al menos provisionalmente, en condición de prueba. Quería ver si podía responder a todas las preguntas que suscitaba y crear armonía entre todas las declaraciones bíblicas que yo pensaba contradecían dicho predicado. Entonces, sucedió. ¡De repente vi todo un nuevo paradigma! Uno que tenía el evangelio de Cristo al centro y, sí, todas las piezas del rompecabezas se ajustaron en su lugar ¡sin forzarlas! Aunque no podamos responder a todas sus preguntas en esta edición de ¡Proclamación!, hay respuestas. Sin embargo, nos fijaremos ahora en la prueba bíblica que apoya el predicado que todo el antiguo pacto, incluyendo los diez mandamientos, llegaron a su término funcional en la cruz.
Nuevamente, cito las palabras de Riggle,
Los adventistas continuamente reclaman, "la ley de Dios [el código del Sinaí] es inmutable." Mas Pablo los contradice, declarando osadamente, "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley" (Heb. 7:12). "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Juan 1:17). "Quita lo primero, para establecer esto último" (Heb. 10:9). Las dos leyes no podían permanecer en la misma dispensación. Por lo tanto, a fin de establecer el evangelio - la gracia y la verdad vinieron por Cristo - la ley fue "quitada." La manera como fue quitada se explica en las propias palabras de Cristo: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas [obsérvese que aquí la 'ley' se refiere a toda la ley de Moisés]xxii; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mat. 5:17,18). Este texto declara con claridad que la ley pasaría cuando fuera cumplida. No pasaría hasta que fuera cumplida. Así que no es eterna, pero llegaría a su fin cuando fuera cumplida. Por lo tanto el Señor mismo se señala como el cumplimiento de la ley y los profetas - "porque el fin de la ley es Cristo" (Rom. 10:4). "La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo" (Gál. 3:24). Pero venido Cristo "ya no estamos bajo ayo" (v. 25) "no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia" (Rom. 6:24). Esto remacha el clavo, y totalmente refuta el reclamo adventista por la perpetuidad de la ley.xxiii Obsérvese como Juan registra el fin de la vida de Cristo.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed (Juan 19:28).
Las epístolas concuerdan:
Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer (Hebreos 8:13). Diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre (Hebreos 10:9-10).
Recuerde que el autor incluye "las tablas del pacto" en este mismo contexto (Heb. 9:4) como parte del "primer pacto".
Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. 19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gál. 3:17-29).
Somos aceptados en la familia de Dios, no en base a la ley o de su observancia, sino debido a la promesa de gracia hecha a Abrahám la cual se cumplió en Cristo. Los gentiles "que no tienen la ley" xxiv se incluyen en esta nueva familia del pacto en base a su fe en Cristo. El Espíritu Santo hasta escribe los requisitos [principios morales] de la ley en sus corazones.xxv
Aquí en esta enseñanza contextual, Pablo nombra a la ley nuestro ayo, luego dice que ya no estamos bajo ayo. En otras palabras él está diciendo que el pacto antiguo ya no tiene autoridad sobre la vida del cristiano. ¿Pero podemos estar seguros que esto es lo que Pablo de veras quiere decir? Sí. Observe detenidamente su poderosa alegoría.
Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. 23 Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 24 Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. 27 Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. 28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre (Gál. 4:21-31). El siguiente recuadro nos ayudará a comprender este pasaje:
Podemos con toda seguridad llegar a cinco conclusiones (Gál. 4:30, 31):
1. "Echa fuera a la esclava" significa que debemos echar fuera el pacto antiguo. 2. "Echa fuera a su hijo". Significa que debemos echar fuera [rechazar la enseñanza] de los que promueven el pacto antiguo. 3. "Porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre". Esto significa que las condiciones de los pactos se excluyen mutuamente. 4. "No somos hijos de la esclava" significa que no estamos bajo el antiguo pacto. 5. Somos hijos (en el presente) "de la libre" significa que ahora los cristianos están bajo el nuevo pacto.
Con esta clara enseñanza contextual a lo largo de varios capítulos en Gálatas, Pablo declara de tres maneras particulares que los cristianos no están bajo la autoridad del pacto antiguo. (1) La ley fue dada 430 años después de Abraham y estuvo en vigencia hasta la venida de Cristo. (2) Con la venida de Cristo ya no estamos bajo la ley. (3) Los cristianos deben "echar fuera" el pacto antiguo y aquellos que lo promueven.
En Romanos 7 Pablo declara lo mismo con diferentes palabras.
Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra (Romanos 7:4-6).
Es importante observar que Pablo no está hablando de la condenación de la ley, de la cual el cristiano también está libre,xxvi sino que él está hablando del servicio cristiano. En otras palabras Pablo le dice a los cristianos en Roma que la ley ya no sirve como guía para la vida del cristiano. xxvii Obsérvese también que los cristianos sirven en novedad de Espíritu, una clara referencia al nuevo pacto, en contraste al régimen viejo de la letra, una clara referencia al pacto del Sinaíxxviii el cual resultó llevando “frutos para muerte”. Los que anhelan estar unidos a Cristo y a la ley están cometiendo adulterio espiritual.xxix
¡Recuerden que les avisé que este sendero no sería fácil! Sin embargo hay buena señalización. ¿Pueden ver que el aviso “la Escritura” todavía está ahí! De hecho es un sendero bien trazado ya que ¡millones de cristianos lo han transitado desde tiempo atrás! El nuevo pacto es mucho mejor que el pacto antiguo de la ley de mandamientos.
Tal como mencioné previamente, una de las primeras reacciones de los adventistas – y yo solía hacer lo mismo – al escuchar que la ley del pacto antiguo, incluyendo los diez mandamientos, ya no rige sobre los cristianos es, “Bueno, ¿entonces debe estar diciendo que está bien matar, robar, hacer trampa, y cometer adulterio?” Nada pudiera estar tan lejos de la verdad. Creo que la enseñanza moral del nuevo pacto radica en un plano mucho más elevado que la moral del antiguo. Aunque hay buenas leyes morales en los diez mandamientos y en otros lugares del pacto antiguo, las normas morales manifiestas en el nuevo pacto son en gran manera mejores debido a un número de razones.xxx Primero, se pueden declarar en principios generales en vez de leyes particularizantes. Los principios pueden aplicarse de manera Cristo-céntrica a una gama mucha más amplia de circunstancias, mientras que las leyes del pacto antiguo fueron dadas para la situación particular de Israel. El nuevo pacto ha de ir a todas las naciones y está diseñado de modo que puede penetrar a toda cultura sin la necesidad de cambiar cada expresión cultural.
Segundo, y de mayor importancia, dentro del nuevo pacto, el Espíritu Santo desempeña un lugar importante en la vida de cada cristiano de un modo que no ocurría en el antiguo. En el siguiente pasaje, observe como en el nuevo pacto el Espíritu suple la función de la ley en el pacto antiguo.
El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? 9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. 10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. 11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Corintios 3:6-11).
2 Corintios 3:3-18:
En los siguientes versículos, Pablo se enfoca en asuntos más prácticos. ¿Y qué de leer el pacto antiguo?
Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; 13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. 14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Cor. 3:12-18). ¿Qué es lo que Pablo dice aquí? Primero, los que tienen el rostro cubierto con un velo son los que aceptan el pacto antiguo tal cual lo leen, o lo leen con los ojos del pacto antiguo. Pablo dice que a fin de leer el pacto antiguo debidamente lo deben ver desde la perspectiva del nuevo pacto. Este principio de interpretación es de mayor importancia. Es necesario permitir que el nuevo pacto, el cual es una mayor y más completa revelación de verdad,xxxi interprete, modifique o transforme todas las declaraciones tocante al pacto antiguo de una manera Cristo-céntrica.
Segundo, si seguimos leyendo el pacto antiguo de cualquier otra perspectiva será como si estuviéramos mirando a través de un velo y seremos confundidos y podríamos llegar a conclusiones erróneas. Esto significa que no debemos aceptar ninguna ley o práctica del pacto antiguo en base a las declaraciones del pacto antiguo de por sí. Más bien, debemos examinar cada ley y declaración del pacto antiguo desde la perspectiva del nuevo pacto: Jesucristo.xxxii
Nuevamente me derivo a las palabras de Riggle,
“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). “Jesús el Mediador del nuevo pacto” (Hebreos 12:24). “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gál. 6:2). Aquí se encuentra un contraste entre los dos sistemas. El primero fue “la ley” dada por Moisés, su mediador; el segundo es “gracia y verdad,” el nuevo pacto (testamento), el cual vino por medio de Cristo, su mediador. El nuevo testamento es “la ley de Cristo”. Esta es la ley que actualmente rige sobre los cristianos.
En Isaías 42:1-7 encontramos una clara predicción de la venida de Cristo y su obra redentora. “y las costas esperarán su ley” (Isaías 42:4). La ley de Moisés fue dada a una nación – Israel. Pero la profecía predijo que la ley de Cristo – el Nuevo Testamento – decía que “las costas” la esperarían “Las costas” aquí significan las diferentes naciones de la tierra. El evangelio es para todo pueblo y nación. El mandato es, “Predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15), “haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). El evangelio es “su ley [la de Cristo]”. Las costas y los confines de la tierra esperaron su ley; es la norma de justicia sobre la tierra.
Cristo es el “solo dador de la ley” (Santiago 4:12). Por tanto Dios “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Hebreos 1:1,2). En la presencia de Moisés en el monte, Dios dijo de Cristo, “Este es mi hijo amado; a él oíd” (Mateo 17:1-5). Moisés y su ley se descuentan en la nueva dispensación, y en su lugar ahora rige Cristo y su ley mayor. Regresar a Moisés es rechazar a Cristo.xxxiii Volver bajo la ley es despreciar el evangelio.
Cristo enseñaba al pueblo “como quien tiene autoridad” (Mateo 7:29). Los preceptos que él enseñó son su ley. Ahora estamos “bajo la ley de Cristo” (1 Cor. 9:21). Su ley es la verdad (Juan 1:17). La ley de Moisés engendraba esclavitud (Gál. 4:24), mientras la verdad libera (Juan 8:32). Obedecemos y andamos en la verdad (3 Juan 3). La ley de Cristo es la norma que convence al pecador. Cuando las almas que siente su culpa caen ante el trono de gracia, jamás tienen en mente la ley del Sinaí. Ellos sólo consideran que han entristecido al Espíritu de Cristo, y quebrantado su ley – el Nuevo Testamento.
El Nuevo Testamento es una ley mucho mayor que la antigua. No sólo condena todo tipo de pecado, sino que levanta una norma de santidad para la vida por arriba de la ley de las tablas de piedra. Las más grandiosas lecciones de verdad moral y religiosa jamás declaradas a los hombres fueron dadas por Cristo en el Sermón del Monte. El Nuevo Testamento condena el pecado en todas sus formas, levanta la norma de justicia y santidad para la vida y sus experiencias, y ofrece vida y salvación para todos. Es “la perfecta ley de la libertad” (Santiago 1:25), “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús” (Romanos 8:2). El quebranto de la ley de Moisés – el sábado, etc.- se castigaba con lapidación. La pena era provisional. Pero quebrantar la ley de Cristo conlleva la perdición eterna. El día del juicio el Decálogo no será la norma que nos juzgará, sino “la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48). “Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios,” el castigo no se dará a los que menosprecian la letra de la ley escrita en las tablas de piedra, pero el castigo se dará a los que “ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:7-9). La ley de Cristo – el evangelio – será la norma que nos juzgará en aquel día. Es pecado desobedecer los preceptos de Cristo. Pecar contra su ley es exponernos a culpa de juicio y castigo eterno. Lo que el Nuevo Testamento ordena es obediencia a Cristo (2 Cor. 10:5; Heb. 5:9). Pero ni una vez en todo el Nuevo Testamento – la ley de Cristo, esa ley por la que seremos juzgados en el día final – se nos ordena que guardemos el séptimo día sábado. Podemos guardar cada precepto de la ley de la libertad, permanecer en pie ante su presencia, y jamás observar el séptimo día, el cual era una de las sombras en la dispensación de la ley.xxxiv
Muchos de los principios del nuevo pacto operan actualmente en la vida del cristiano. Muchos adventistas declaran que la ley todavía no ha sido escrita en nuestros corazones; ellos dicen que las promesas del nuevo pacto han de recibirse ahora solo por la fe y no se han de cumplir sino hasta la segunda venida de Cristo. Aunque hay algunos aspectos del nuevo pacto que todavía no se han cumplido, hay otros aspectos que el cristiano puede reclamar hoy mismo. A fin de avalar esta declaración, algunos citan a Hebreos 8, señalando que estos verbos están en el modo futuro. Obsérvese sin embargo, que el escritor de Hebreos está citando a Jeremías cuando la promesa del nuevo pacto todavía estaba en el futuro. En las epístolas hallamos una frase que se repite con frecuencia, “pero ahora...”xxxv A menudo esta frase manifiesta el contraste entre las condiciones bajo el antiguo pacto con las condiciones actuales del nuevo pacto. La declaración que la ley hoy no se puede escribir en el corazón contradice las Escrituras que estudiamos anteriormente.xxxvi ¿Habrá algún cristiano genuino caminando bajo la dirección del Espíritu Santo que querrá matar, robar, mentir, o cometer adulterio, etc. simplemente porque ya no está bajo el viejo pacto?
¿Qué sucede con el cristiano que se ha unido a Cristo y a la ley?xxxvii Si uno está buscando transformación del alma y está enamorado por los diez mandamientos y enfoca su atención en esta ley y las escenas del juicio, tal cual recomienda Elena de White,xxxviii ¿cuál será el resultado? Las Escrituras son claras: “... pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud” (Gál. 4:24 RV 1960), o los “hijos para ser esclavos” (LBLA). Los diez mandamientos se describen de diferentes maneras como “el ministerio de muerte” y “el ministerio de condenación”. xxxix Si uno se concentra en ellos el resultado no será santidad de vida. No lo fue para los judíos, ni tampoco lo será para los cristianos. Mas bien, la compenetración en el viejo pacto es volver tras el velo.
La justicia del nuevo pacto viene “aparte de la ley”.xl La promesa del nuevo pacto fue hecha a Abrahám, y la justicia de Abrahám no provino mediante la ley.xli El requisito moral de la leyxlii se cumple en aquellos que andan por el Espíritu.xliii El Espíritu Santo no viene mediante las obras de la ley.xliv La persona que busca la justicia mediante la observancia de la ley tendrá que rendir cuentas por cumplir todos los requisitos de la ley.xlv Cristo es el fin de la ley para justicia.xlvi Si la justicia fuera por la ley, en vano murió Cristo.xlvii Pablo al guardar la ley fue “irreprensible”. Sin embargo, él comparó esta justicia a basura (estiércol RSV).xlviii La ley no fue hecha para el justo, sino para los impíos y rebeldes, los pecadores, los que viven sin Dios, para los inmundos y profanos...xlix
He sido un adventista de cuarta generación, he servido como pastor y profesor de Biblia por 13 años en esa denominación, y mi experiencia ha sido confirmada en conversaciones con docenas de otras personas, que hay tres reacciones principales al adventismo histórico.l Primera, hay aquellos que, mirando a la multitud de requisitos de la ley y de Elena de White,li sencillamente se dan por vencidos. Muchas de estas personas posteriormente dejan el adventismo. A menudo tienen temor de ir a la iglesia los domingos por temor de recibir la marca de la bestia. Su vida espiritual se marchita y muere por descuidar la comunión con otros cristianos. Muchos de estos “ex-adventistas” se vuelven agnósticos, cínicos hasta de toda religión. He hablado con docenas de ellos.
Segunda, hay aquellos que ven las numerosas normas de la ley y se disponen a guardarlas todas y se dan cuenta que fracasan vez tras vez. Confiesan su pecado cada día, toman la decisión que jamás van a fracasar, pero poco tiempo después ya cayeron. Con el tiempo estas personas se desaniman con su forma de vivir y su propia santificación. A menudo toda su vida se colma de culpa por no alcanzar la meta que se habían dispuesto. Estas son las personas que se regocijan en el mensaje de Pablo de la justificación por la fe. No obstante, la teología adventista a menudo enturbia las aguas si uno trata de armonizar a Pablo con Elena de White. Algunos lo han comparado al intento de mezclar agua con aceite.
Tercera, hay otros que creen que están guardando a la perfección los requisitos del adventismo y no comprenden por qué no pueden llegar a la medida de las altas normas que ellos mismo se han fijado. A menudo estas personas menosprecian a los que no siguen los mismos reglamentos, y se tornan perfeccionistas pasando juicio sobre otros.
Los diez mandamientos no son herramientas que Dios usa hoy para promover la justicia – ¡hay una mejor manera!
Ha llegado el momento de tomar otro descanso al lado de este lago. Observe el hogar del castor que refleja su sombra en las aguas cristalinas y quietas del lago. Al fondo hay un bosque de abeto azul junto a la arboleda de álamos a la ribera del lago. A la distancia están los picachos de 4.000 metros sobre los cuales se dibuja la sombra de los nubarrones que anuncian la tormenta de la tarde.
Lo siguiente es tan solo un cuadro en la galería de arte que conforma el nuevo pacto. No obstante, cuando solamente se llega a comprender este cuadro, uno puede esperar que sentirá paz de espíritu y podrá ver importantes resultados en el proceso de la transformación de la vida.
Yo creo el cristiano que camina por el Espíritu sí tiene la ley de Cristo – la ley del amor – escrita perfectamente en su espíritu (en su corazón).lii En su espíritu el cristiano es una nueva creación.liii Todo esto sucede al momento en que somos salvos – sí – la Biblia enseña que somos salvos y ¡lo podemos saber ahora!liv Sin embargo, nuestra alma (psuche)lv está siendo salva mediante un proceso de transformación. Aquí es donde podemos ver que el nuevo pacto es “mejor que” el pacto antiguo de los diez mandamientos.
En vez de enfocarse en la ley de los diez mandamientos, uno se deriva al Nuevo Testamento y se enfoca en Cristo, y lo que el Nuevo Testamento dice ¡es la verdad en la actualidad para el creyente! ¡Qué asombroso! ¡Qué diferencia! ¡Ahora mismo gozamos de vida eterna!lvi ¡Hoy mismo tenemos paz con Dios!lvii ¡Ahora hemos sido reconciliados con Dios!lviii ¡Nuestro viejo yo (hombre) ha sido con Cristo crucificado!lix ¡Ahora podemos considerarnos muertos al pecado!lx ¡Ahora ya somos libres de la ley!lxi Ahora somos muertos a la ley.lxii ¡Ahora hemos sido desligados de la ley!lxiii ¡Ahora servimos en novedad de Espíritu y “no en vejez de letra”!lxiv ¡Ahora no hay condenación (NINGUNA) para los que están en Cristo Jesús!lxv ¡Ahora hemos recibido el espíritu de adopción!lxvi ¡Ahora somos mucho más que vencedores por medio de él que nos amó!lxvii ¡Ahora somos sellados con el Espíritu Santo de la promesa!lxviii ¡Ahora somos salvos por la fe!lxix ¡Ahora somos la morada del Espíritu Santo!lxx Ahora somos escogidos en Cristo.lxxi Ahora tenemos la redención mediante su sangre.lxxii Ahora Dios obra en nosotros el querer como el hacer, por su buena voluntad.lxxiii Ahora somos aptos para participar en la herencia de los santos en luz.lxxiv Ahora hemos sido trasladados al reino de su amado Hijo.lxxv Ahora hemos entrado a su reposo.lxxvi Ahora cada cual ha recibido un don espiritual.lxxvii El Espíritu ahora nos ayuda en nuestra debilidades.lxxviii Ahora hemos sido predestinados a ser conformados a Cristo.lxxix ¡Y esto es tan sólo el comienzo! ¿Puede ver por qué el evangelio es “buenas nuevas”? Uno no puede llegar a ser justo obrando la justicia desde afuera hacia adentro – esa era la forma del viejo pacto. Mas bien, en el nuevo pacto Dios crea o regenera nuestro espíritu. Somos nacidos de Dios.lxxx Tenemos el divino ADN, la vida de Dios viviendo en nosotros, y esa vida es perfecta.lxxxi
Algunos responderán, "En mi experiencia, no creo que todas esas cosas sean ciertas". Esto se debe a que nuestra mente, emociones, y voluntad han sido programadas a pecar, y estamos acostumbrados a creerle las mentiras al diablo. Ahora que estamos "en Cristo", hemos de ir a la palabra de Dios en pos de la verdad. La ruta de nuestra transformación no está en tratar de llegar a ser lo que no somos - como en el viejo pacto. Ahora la transformación está en llegar a ser lo que ya somos - ¡una nueva criatura en Cristo Jesús! No hemos de tratar de que la justicia nos penetre desde afuera, sino hay que permitir que el Espíritu Santo en unión con nuestro espíritu y la Palabra de Dios obre la justicia que ¡ya pertenece a nuestro espíritu! !La vida de Dios vive en nuestro espíritu regenerado!lxxxii
Cuando Pablo plantea un contraste de los pactos nos imparte la siguiente poderosa enseñanza.
Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Cor. 3:14-18).
Obsérvese que la transformación ocurre solamente mientras el "velo" del viejo pacto se descubre. Nos miramos en un espejo - lo que la Palabra de Dios dice es la verdad en cuanto a nosotros. Allí vemos la gloria del Señor y somos transformados en un proceso que va de gloria en gloria. La Palabra (el Logos) de Dios obrando con el Espíritu Santo es el agente activo en este proceso de transformación.lxxxiii
La verdadera transformación no puede ocurrir en una atmósfera de "estar bajo prueba"lxxxiv tal cual enseña Elena de White, pero en un ambiente de plena aceptación. Pero aquí la "columna central"lxxxv del adventismo obstruye el progreso espiritual. Los adventistas enseñan que sólo aquellos que han aceptado a Dios llegan ante el escrutinio del juicio investigador donde aun los pecados olvidados y no confesados los esperan para acusar al cristiano.lxxxvi Esto significa que ellos deben tener un enfoque hacia la ley y el juicio. Sin embargo la Biblia enseña claramente que si hemos aceptado a Cristo ni siquiera pasamos al juicio.lxxxvii,lxxxviii. El juicio que los adventistas aplican a los cristianos, la Biblia lo aplica a las fuerzas del mallxxxix o al juicio de las recompensas, no a la salvación.xc ¿Pudiera ser que la doctrina del juicio investigador requiere la (falsa) enseñanza que posterga las bendiciones del nuevo pacto hasta la segunda venida? De acuerdo a la teología adventista, el cumplimiento de "Y no me recordaré de los pecados de ellos", no puede ocurrir sino hasta que termine el juicio investigador poco antes de la segunda venida de Cristoxci cuando Satanás llega a ser el que carga con los pecados.xcii Sin embargo, la Biblia enseña claramente que los pecados quedan "borrados" al momento de la conversión/ arrepentimiento/ perdón.xciii El retrato de Dios que presenta el nuevo pacto es mucho mejor que el concepto del viejo pacto porque es una revelación más precisa de la gracia y el amor de Dios en Cristo.xciv
A fin de afianzar este argumento que no hay nada del nuevo pacto que se cumpla ahora, algunos adventistas apelan a la declaración de la promesa del nuevo pacto que no habrá necesidad que alguien les enseñe. Sin embargo, el apóstol Juan pareciera indicar que este nuevo pacto tiene vigencia en la actualidad.
Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.xcv
Podría ser que esta promesa no se haya cumplido plenamente. Sin embargo, algunos estudiosos de las escrituras creen que la declaración que no será necesario que alguien les enseñe tiene que ver con la plenitud revelada en el nuevo pacto y que cada verdadero cristiano ha sido lleno del Espíritu Santo - estas condiciones no existían bajo el viejo pacto que requería una enseñanza más intensa.xcvi Al leer el libro de los Hechos es claro que el Espíritu Santo sí enseñó y dio orientación a los creyentes en muchas, muchas ocasiones.xcvii Muchos cristianos han tenido esta experiencia en cierto grado.
No obstante, ahora podemos asirnos de muchas de las realidades presentes de las bendiciones del nuevo pacto. Dios es nuestro Dios, y nosotros somos su pueblo! El nos ha dado su Espíritu quien puede lograr mucho más abundantemente de lo que pedimos o pensamos, de acuerdo a la potencia que obra en nosotros.xcviii
El libro de Gálatas fue escrito para hacer volver al nuevo pacto a los que habían sido perturbados por los judaizantes y habían optado por regresar al pacto antiguo. Después que Pablo presentó sus argumentos convincentes demostrando que el cristiano ya no está bajo la ley, él prosigue a responder una pregunta que surgía. "¿Pablo, si ya no estamos bajo la ley, entonces cómo hemos de vivir?" Su respuesta es penetrante, demostrando como el Espíritu reemplaza a la ley.
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo... 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne... 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley... 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.xcix
El nuevo pacto se trata de una relación con Cristo.
Cristo es el centro del nuevo pacto. Los pactantes del nuevo pacto son Dios Padre, y Jesús, su Hijo. "Y te pondré [al Mesías] como pacto para el pueblo, como luz para las naciones". " Te guardaré y Te daré por pacto del pueblo". "El es a quien el Padre, Dios, ha marcado con Su sello".c "Por cuanto El es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas".ci
Los pactantes del viejo pacto eran Dios y "los hijos de Israel". Los pactantes del nuevo pacto son el Padre y el Hijo. Cristo es el que rindió perfecta obediencia a su Padre. ¡Somos partícipes de las bendiciones de ese pacto cuando ponemos nuestra fe en Cristo! Vez tras vez escuchamos que Jesús dijo, "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra... no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, del Padre... he guardado los mandamientos de mi Padre".cii Aquel viernes de tarde cuando AQUEL QUE GUARDÓ EL PACTO a nuestro favor moría en la cruz por nuestros pecados, sus últimas palabras fueron, "Consumado es." Momentos antes de estas triunfantes palabras leemos estas penetrantes declaraciones del escritor evangélico, "sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas..."ciii Luego, con una profunda comprensión dada por el Espíritu Santo, el autor evangelista anotó, "Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo".civ Esta intervención divina fue para demostrar que el viejo pacto había llegado a su fin.
¿Cuál es nuestra obra? "Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado".cv "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga".cvi Tenemos esta promesa: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".cvii
Elena de White sostiene conceptos que carecen de apoyo bíblico; sin embargo éstos no pueden darse a sobre entender en las Escrituras.
Los adventistas a menudo se refieren al "pacto eterno" para comprobar que el pacto de Dios con Abrahám es el mismo que el nuevo pacto y así evitan reconocer que el pacto del Sinaí es algo diferente. Me parece que una mejor manera y más bíblica de expresar el plan de la salvación sería "el nuevo pacto de la promesa,"cviii antes de la cruz; y "el nuevo pacto hecho realidad", después de la cruz.cix La frase "el pacto perpetuo" (o eterno) se encuentra en la Escritura de diferentes maneras. Se encuentra para describir el pacto de la circunsicióncx el cual el Nuevo Testamento claramente dice quedó abolido.cxi La frase "pacto perpetuo" se haya en relación a las ofrendas que los israelitas ofrecían al Señorcxii en relación al pacto del Sinaí, el cual fue abolido. Se refiere también al pacto con David.cxiii Se refiere en profecías en torno al futuro de Israel.cxiv Jeremías utiliza esta frase en un contexto similar al que usa el "nuevo pacto".cxv La frase "pacto eterno" [o perpetuo] que se usa en Hebreos 13:20 parece ser idéntica, o al menos similar, al uso que tiene en 12:24 cuando se refiere al nuevo pacto. El autor de Hebreos está recalcando lo que ha enseñado a lo largo de su epístola demostrando la calidad superior del nuevo pacto sobre el viejo pacto al enfatizar su calidad eterna.cxvi ¿Pudiera ser que el uso que los adventistas le dan a la frase "pacto perpetuo" sencillamente refleja la teología extra-bíblica de Elena de White?
Yo no veo ninguna prueba en las Escrituras de la ley de los diez mandamientos durante el tiempo de Adán, Noé, Abrahám, Isaac, o Jacob, sin decir nada de la institución de un pacto basado en los diez mandamientos antes del Sinaí. Las citas bíblicas en el listado no mencionan los diez mandamientos. Vamos a verlas. A menos que la cita apoye la conclusión que se declara, no es nada más que un enredo que bien pudiera resultar en un engaño. Génesis 3:15 es a lo máximo una declaración en sombras de la venida del Salvador. Nada se menciona con respecto a una ley.
Génesis 9:9-17 contiene el pacto de Dios con Noé al prometerle que no enviaría otro diluvio. No veo nada aquí que pudiera relacionarse a los diez mandamientos. Génesis 12:2,3 relata que Dios hizo un pacto con Abrahám con respecto a la tierra de Canaán y su descendencia. Nuevamente, aquí no hay nada de la ley. Es cierto que Dios dijo que "oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes".cxvii No obstante él mintiócxviii y cometió adulterio;cxix por lo tanto debemos, de mi criterio, interpretar estos mandamientos y leyes que "guardó" Abrahám como las instrucciones particulares que Dios le dio a Abrahám las cuales él sí guardó.cxx Si leemos las Escrituras interponiendo que estas leyes son los diez mandamientos, entonces hacemos errar a las Escrituras. Abrahám no guardó los diez mandamientos. Quebrantar uno es quebrantarlos todos.cxxi Elena de White, sin embargo, apoya todos los conceptos errados de los diez mandamientos precediendo al Sinaí y aplicándolos a Abrahám.
Otro argumento adventista recarga mucho énfasis en si el pacto es "por mandato" o "por acuerdo". Este argumento declara que los diez mandamientos son un "pacto por mandato", y el pacto antiguo es un "pacto por acuerdo". Sin embargo, hemos demostrado concluyentemente que los diez mandamientos son la fibra y hueso del viejo pacto. Por lo tanto, estas distinciones no tienen valor aquí. También hay una serie de citas bíblicas que contradicen este argumento.
En Éxodo 35:1 Moisés dice, "Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer.:" luego sigue la instrucción tocante al sábado, las ofrendas, los obreros del tabernáculo, la construcción del santuario, y demás sin distinguir claramente entre los diez mandamientos y las "otras ordenanzas".
Obsérvese que en Deuteronomio 29:1 Moisés dice, "Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb". Aquí Moisés dice, "estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés..." ¿A qué palabras se refiere? El lector atento se dará cuenta que "estas palabras" se refieren a todo lo que hay desde Deut. 5:1-28 hasta 28:68, ¡casi todo el libro de Deuteronomio! Esta sección contiene los diez mandamientos (6:11-21) y las leyes tocante a los siguientes temas: el santuario, lo limpio y lo inmundo, los años sabáticos, las fiestas, la administración de justicia, los levitas, el espiritismo, las ciudades de refugio, las guerras, delitos, relaciones en el hogar, moralidad, maldiciones, y muchos, muchos otros temas. Por lo tanto, todos estos temas se incluyen en el "pacto por mandato". Cuando los israelitas dieron su acuerdo de guardar el pacto, ellos se comprometieron a guardar el pacto por mandato.
En 2 Reyes 21:8 leemos, "Y no volveré a hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó". Obsérvese que aquí es toda la ley lo que Dios ordena, no solo los diez mandamientos. Por tanto, no veo validez alguna al aplicar una distinción entre el "pacto por mandato" y el "pacto por acuerdo". En vez, estas Escrituras recalcan nuestra conclusión que el viejo pacto es toda la ley de Moisés.
Conclusión
Hemos caminado un largo trecho por el sendero de las Escrituras. Si ha logrado seguir todo el sendero hasta este punto, merece felicitaciones. No ha sido una caminata fácil. ¡Le advertí de las dificultades del camino! Al divisar el lago color esmeralda a nuestros pies, repasemos los lugares sobresalientes de este camino - los hechos tal cual se encuentran en las Escrituras.
1. Los diez mandamientos son las mismas palabras del pacto antiguo. 2. El pacto antiguo, o el pacto del Sinaí, se fundamenta sobre una sola ley, y no dos. Comprende toda la ley de Moisés: moral, civil, y ceremonial. 3. El Nuevo Testamento define el pacto "antiguo" o "el primero" como el pacto del Sinaí y sin equivocación alguna incluye tanto los diez mandamientos y "las otras ordenanzas" en este pacto. 4. El pacto antiguo fue dado solo a los hijos de Israel. 5. Las leyes del Sinaí, incluyendo los diez mandamientos, no fueron dados sino hasta el tiempo de Moisés. 6. El viejo o primer pacto incluía los diez mandamientos estuvo en vigencia solo hasta la muerte de Cristo. 7. La ley de Cristo del nuevo pacto es mucho mejor que la ley de los diez mandamientos del pacto antiguo. 8. Muchos de los principios del nuevo pacto operan actualmente en la vida del cristiano. 9. Los diez mandamientos no son herramientas en la mano de Dios para promover la justicia en la actualidad - ¡hay una mejor! 10. El nuevo pacto se trata de una relación con Cristo. 11. Debemos estar atentos a no entreleer en las Escrituras los conceptos de Elena de White que carecen validez bíblica.
En esta caminata hemos explorado muchos de los senderos secundarios que le dan una necesaria perspectiva a este tema. Sin embargo, creo que hemos dado a nuestros lectores suficiente tema de estudio ¡al menos para los próximos dos meses! Es mi oración que cada lector pueda estudiar atentamente la Palabra de Dios en torno a este tema tan importante.
Anotaciones: i Éxodo 40:20; Deut. 10:5,8. ii Véase Levítico 23:2,3 teniendo en cuenta el resto del capítulo; 1 Crónicas 23:31; 2 Cró. 2:4, 8:12,13; 31:3; Ez. 45:17; 46:1–7; 2 Reyes 4:23; Neh. 10:33; Isa. 1:13,14; 66:23; Col. 2:16. iii En Hebreo si se cuentan las palabras del principio hasta el fin de los diez mandamientos, se hallará que la frase en la mitad o al centro es "Acordarte has del día del reposo, para santificarlo". iv Éxo. 31:13-18. Véase también Sábado en Crisis, pp. 40-43 para ver una comparación detallada entre el sábado como señal en Éxo. 31 y la señal de la circuncisión en Gén. 17. v Meredith G. Kline, Treat of the Great King, pp. 13,14,18,19,59. vi Mateo 22:37-40. vii Elena de White, Primeros Escritos, p. 33. viii Véase sábado en Crisis, pp. 219-234, hay todo un capítulo dedicado a este versículo. ix Véase El Sábado y el Día del Señor, pp. 59,60 para encontrar mayor apoyo bíblico. x El Sábado y el Día del Señor, p. 61. xi Véase El Sábado y el Día del Señor, p. 30ff para encontrar más ejemplos de cada uno de los diez mandamientos. xii Gén. 17:14; Éxo. 31:14; Éxo. 12:15; Éxo. 30:33; Éxo. 30:38; Lev. 7:20,21,25,27; 17:1–4; 18:6–18,19,22,23; 19:1–8; 20:3,6; 23:29; Núm. 9:13. xiii Véase el Sábado en Crisis, pp. 36.37 donde se encuentra prueba en abundancia para demostrar que "las otras leyes" interpretan y aplican los diez mandamientos a la vida y situación de los israelitas. xiv Véase el Sábado en Crisis, p. 79ff para encontrar más material sobre este tema. xv Véase el Sábado en Crisis, pp. 187-218 para un análisis de esta declaración con material de apoyo. xvi El Sábado y el Día del Señor, p. 61. xvii 2 Tim. 3:16-17. xviii Fecha de la última revisión de las Creencias fundamentales de los adventistas del séptimo día. xix Manual de la Iglesia adventista del séptimo día, 1976, p. 32. xx Creencias Fundamentales de los adventistas del séptimo día, No. 1. xxi Elena G. de White, The Great Controversy (El Conflicto de los Siglos), p. 595 (inglés). xxii Véase el Sábado en Crisis, p. 220ff. xxiii El Sábado y el Día del Señor, p. 72. xxiv Rom. 2:14. xxv Rom. 2:15; 2 Cor. 3:2-6. xxvi Rom. 8:1. xxvii Esto no quiere decir que el cristiano robará, matará, mentirá y cometerá adulterio, etc. En vez, quiere decir que hay una guía mejor para el servicio quien es el Espíritu Santo en la vida enfocando las realidades actuales de quienes somos en Cristo ayudándonos a vivir lo que el Espíritu Santo ha infundido. Somos una nueva creación en Cristo Jesús. 2 Cor. 5:17; Gál. 6:15. xxviiiSábado en Crisis, p. 198. xxixRom. 7:1-4; Sábado en Crisis, p. 198ff. xxxVéase Sábado en Crisis, pp. 75-87; 173-233 donde se encuentran otras aclaraciones tocantes a los dos pactos. xxxiHeb. 1:1-3. xxxiiSábado en Crisis, p. 85. xxxiiiVéase Juan 9:28 y Sábado en Crisis, pp. 127-138. xxxivEl Sábado y el Día del Señor, pp. 104-106. xxxvVéase por ejemplo, Rom. 3:21; 6:22; Efe. 5:8; Gal. 3:25; Heb. 8:6; 9:26; 12:26; 1 Pet. 2:10, 25. xxxviRom. 2:15; Gál. 3:2. xxxviiEn Romanos 7 Pablo asemeja esto al adulterio espiritual. xxxviiiVéase Cultic Doctrine, pp. 225-240 para ver un número de citas de EGW. xxxix2 Cor. 3:7,9. xlRom. 3:21. xliRom. 4:13. xliiEsto no quiere decir que el cristiano está bajo la vieja ley de los diez mandamientos, en vez quiere decir que la moral del nuevo pacto reúne plenamente los principios morales sobre los cuales se fundamentan los diez mandamientos. xliiiRom. 8:4. xlivGál. 3:2,3. xlvGál. 5:3,4. xlviRom. 10:4. xlviiGál. 2:21. xlviiiFil. 3:7-9. xlix1 Tim. 1:9. lYo defino a los "Adventistas Históricos" a todos los que aceptan las 27 "Creencias Fundamentales" y creen que los escritos de Elena de White son inspirados por Dios. liCualquiera que ha leído extensamente a Elena de White conoce el peso de la instrucción y la culpabilidad que carga sobre sus lectores. ¡Tan sólo lea los nueve tomos de los Testimonios y verá! Véase también Cultic Doctrine, pp. 210-214. lii2 Cor. 3:2-18. liii2 Cor. 5:17; Gál. 6:15. livVéase Cultic Doctrine, pp. 228ff. lvEsto se refiere al "yo" - la mente, las emociones y la voluntad. Para el hombre caído, es la "exaltación del yo". Dios diseñó al psuche (el alma) para estar sujeto al espíritu del hombre el cual ha de estar sujeto al Espíritu Santo. Adán y su descendencia, sin embargo, pusieron su psuche en exilio de este sometimiento. Aunque nuestro espíritu es regenerado (salvo) cuando somos convertidos y se nos da vida eterna (zoe) el psuche (alma) está siendo salvo. Jesús vino a deshacer lo que Adán había hecho. Por eso es que él no hacía cosa alguna sin el aval del Padre. Fue su psuche (alma-vida) lo que Cristo puso, no su vida zoe. Nosotros también, hemos de poner nuestro psuche bajo el control de nuestro espíritu, el cual ha de estar sujeto al Espíritu Santo. Este es el proceso de santificación el cual es manifiesto mediante el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. lviJuan 6:47. lviiRom. 5:1. lviiiRom. 5:10. lixRom. 6:6. lxRom. 6:11. lxiRom. 6:18,22; 1 Juan 3:8,9. lxiiRom. 7:4. lxiiiRom. 7:6. lxivRom. 7:6. lxvRom. 8:1. lxviRom. 8:15. lxviiRom. 8:37. lxviiiEfe. 1:13. lxixEfe. 2:8. lxxEfe. 2:22. lxxiEfe. 1:4. lxxiiEfe. 1:7. lxxiiiFil. 2:13. lxxivCol. 1:12. lxxvCol. 1:13. lxxviHeb. 4:3. lxxviiRom. 12; 1 Cor. 12; Efe. 4. lxxviiiRom. 8:26. lxxixRom. 8:29. lxxxJuan 3:3-5. lxxxi 1 Cor. 6:19; Rom. 8:9–12, 1 Cor. 2:12; 1 Cor. 3:16. lxxxiiPara obtener mucha comprensión tocante a esta enseñanza, recomiendo altamente una grabación de Dutch Sheets titulada, "Becoming Who You Are" (Llegando a ser la persona que eres), disponible en Life Assurance Ministries. lxxxiiiHeb. 4:12. lxxxiv"Tiempo de prueba" no es una frase bíblica pero los adventistas y los mormones la usan con frecuencia. lxxxvElena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 409 (inglés). Véase también Spirit of Prophecy, vol. 4, p. 258. lxxxviElena G. de White, The Spirit of Prophecy, p. 331. lxxxviiJuan 3:18; 5:24. lxxxviiiVéase el capítulo "He sido exonerado" en Cultic Doctrine para un estudio a fondo de las buenas nuevas del juicio. lxxxixVéase Cultic Doctrine, pp. 216-219. xcMat. 25:31-46. xciCultic Doctrine, pp. 152-165. xciiElena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 422 (inglés). Véase también The Spirit of Prophecy, vol. 4, p. 267. xciiiVéase Elena G. de White, Spirit of Prophecy, vol. 4. p. 308, donde ella dice que los pecados no serán borrados sino hasta después que termine el juicio investigador. La Biblia dice diferente, Sal. 51:1,2,9; Isa. 44:22; Isa. 43:25; Heb. 8:12; Jer. 31:34; 1 Juan 1:9. Véase también Cultic Doctrine, pp. 208-210. xcivHeb. 1:1-3. xcv1 Juan 2:27. xcviVéase R.C.H. Lenski, Commentary on the New Testament, Hebrews, pp. 268,269. xcviiHechos 4:31; 6:3,8; 8:29,39; 9:17,31; 11:28; 13:4,52. xcviiiEfe. 3:20. xcixGál. 5:13,14,16,18,22,23. c Isaías 42:6, Isaías 49.8, Juan 6:27. ci Hebreos 8:6. cii Juan 4:34, Juan 5:30, Juan 15:10. ciii Juan 19:28-30. civ Marcos 15:37,38. cv Juan 6:29. cvi Mateo 11:28-30. cvii Juan 5:24. cviii Rom. 4:13,14,16,20,21; 9:8; Gál. 3:29; 4:23,28. cix Reconociendo que algunos aspectos de la promesa del nuevo pacto no se han de experimentar en su plenitud hasta la segunda venida de Cristo. cx Gén. 17:13. cxi Gál. 5:1-4. cxii Números 18:17-19. cxiii 2 Samuel 23:5. cxiv Isaías 61:8; Ez. 37:26. cxv Jeremías 31:27-34; 32:40. cxvi "[El pacto perpetuo o nuevo pacto] es el pacto o testamento dado a Abraham. Al principio fue en calidad de promesa, mas Jesús cumplió a su vez esta promesa, a saber 'con relación a esta sangre,' cuyo poder de expiar es perpetuo, eterno. El testamento que llegó a Israel mediante Moisés fue añadido provisionalmente; Israel ha perdido sus promesas. El sello eterno sobre la obra expiatoria de Jesús fue su resurrección, cuando Dios lo levantó de 'entre los muertos'". R.C.H. Lenski, Hebrews, p. 494. cxvii Génesis 26:5. cxviii Génesis 20. cxix Génesis 16. cxx Génesis 12,17,22. cxxi Santiago 2:10.
Traducción al español: Haroldo Camacho, 20 de diciembre, 2006 (*NOTA* Haroldo ya no esta afiliado con el ministerio ExAdventistas En Cristo por causa doctrinal) |
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