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Tenga cuidado con el fanatismo PDF Imprimir E-Mail
Recibimos este correo de un hermano en Brasil. Uno de nuestros lectores en Brasil tradujo el artículo “El factor aniquilante en los escritos de Elena G. de White”, al portugués y lo envió a sus contactos en Brasil.

En respuesta, el traductor recibió este correo que nos envió a www.exadventista.com .

Prezado Dilmar, Estou preocupado com a sua obseção pelos escritos de E. W. Tome cuidado com o fanatismo, pois pode lhe trazer grandes  prejuizos. Procure ocumar mais o seu tempo em oração e comunhão com Deus que lhe será melhor. Abraço e que Deus ilumine voce. J.

[Traducción al español]:

Apreciado Dilmar, Estoy preocupado con su observación tocante a los escritos de E.W. Tenga cuidado con el fanatismo, pues puede ocasionarle grandes prejucios. Procure ocupar más su tiempo en la oración y comunión con Dios que le será mejor. Abrazos y que Dios lo ilumine, J. 

Con respeto y amor cristiano respondemos:

Apreciado hermano J.,
 
Din browser understøtter muligvis ikke visningen af dette billede.Saludos en la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
 
Yo soy el autor del artículo traducido al portugués muy gentilmente por el hermano Dilmar.
 
Bien ha dicho usted hermano J. que se trata de fanatismo. Sí hermano, soy fanático de Jesucristo. En el plan de salvación solo hay un héroe: Jesús de Nazareth, Hijo del hombre, Hijo de Dios.  
 
Hay una sola luz: Jesucristo. No hay ninguna otra luz, ni mayor ni menor. Es atribuirse rasgos divinos decir que uno es una "luz menor".
 
Fíjese en esto hermano. "Jesús les habló otra vez, diciendo: "Yo soy la Luz del mundo; el que Me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida" (Juan 8:12). Dígame hermano Julio, ¿qué lugar hay en esas palabras para alguna otra luz, por menor que sea? Jesús es la Luz de la vida. En sus palabras hay vida. Él lo encierra todo. Fuera de su revelación que fue dada en la cruz, anunciada por el Antiguo Testamento, confirmada y proclamada por el Nuevo, no hay más revelación. El don profético que se señala en el Nuevo Profético, no se le llama "luz menor". En ningún momento se le asigna a ningún profeta, apóstol, discípulo, diácono, obispo, o líder de la iglesia cristiana el nombre de "luz menor".  
 
Pero tan pronto alguien presumiendo tener el "don profético" se auto denomina "luz menor", le resta luz a la luz mayor.
 
Dígame hermano, ¿En pleno sol de mediodía, necesita prender una linterna para guiarlo al sol?  
 
Sin embargo, eso es lo que Elena White quería que nosotros aceptáramos y lo que muchos de nosotros creímos por mucho tiempo. Que para encontrar al sol del mediodía, necesitábamos una linterna. ¡Eso sí que es ceguera!  
 
Ni del mismo Juan el Bautista - a quien Jesús llamó el "más grande de todos los profetas" (Lucas 7:28), se dijo que él era una luz menor. El apóstol Juan dice de Juan Bautista, "No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo" (Juan 1:8-9). Todo lo que Juan Bautista hizo fue decir "Allí, en Jesús, está la luz del mundo, y esta luz está en que ¡él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!" Din browser understøtter muligvis ikke visningen af dette billede.
 
Eso no bastó para Elena White. No bastó para ella decir que daba testimonio de Jesús, sino que ella también era una luz, menor, pero luz, no obstante. Y es que ella no podía decir que daba testimonio de Jesús porque su testimonio ha sido un testimonio "aniquilador", que cancela el verdadero testimonio que dio Jesús. Así que ella misma se tuvo que llamar "luz menor", y que ella misma es "el testimonio", pues ella misma aceptó que Apocalipsis 19:10 "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía". Así que ella misma es testimonio, es luz, es espíritu de profecía. Y con todo eso la atención divaga de Jesús para poner nuestros ojos en ella, en sus presuntos acertijos milagrosos, en sus escritos, en sus obras, en sus viajes, en sus testimonios, en sus cartas, que hoy se encuentran más citadas y predicadas en la iglesia Adventista que ¡el sencillo mensaje de salvación por la fe!  
 
Por eso dijo el Señor que en los últimos días vendrían falso profetas y falsos Cristos que engañarían si fuera posible, a los escogidos. Porque el engaño parece tan cierto, tan atinado, pero mirándolo de cerca, se ve por lo que es: un reemplazo de lo cierto con lo falsificado, una moneda dorada ¡en vez del verdadero oro!  
 
Sí mi querido hermano, esto es fanatismo. Fanatismo por la verdadera luz.  Hay que llamar la atención al peligro que aunque haya luz del mediodía, si toman una linterna y se la brillan directamente en los ojos, uno queda encandilado con la luz menor y no pueda ya distinguir la luz mayor. Se le encandila con la luz menor para que uno crea que la luz menor es la luz mayor. Entonces nosotros somos de aquellos que mediante la gloriosa luz del evangelio que ha brillado en nuestros corazones, nos ha sanado de ese encandilamiento en que nos tuvo los escritos de EGW por tanto tiempo.  
 
Dígame usted hermano si no es verdad que usted mismo conoce muchos hermanos adventistas que prefieren leer lo que dice Elena White de algún pasaje bíblico que estudiar ese pasaje bíblico por sí mismos, porque dicen que los escritos de Elena White son mucho más fáciles que entender que la Biblia, y que cuán agradecidos están a Dios por esa luz menor porque entonces ¡ya pueden entender la Biblia! ¿Cómo? ¿Entonces el papado tenía razón contra Lutero diciendo que la Biblia era un libro demasiado oscuro y complicado y que no se podía leer a menos que no fuera con las verdaderas interpretaciones que daban los papas y los eclesiásticos de la Biblia? Lo mismo que tanto critica el adventismo de la iglesia católica es lo que ha hecho el adventismo con los escritos de Elena White. Sustituyen a la Biblia con sus escritos, diciendo hasta en sus Creencias Fundamentales que los escritos de White son "una fuente de autoridad" para la iglesia, y que sus escritos son “un comentario inspirado” de la Biblia.
 
¡Qué lástima que tenga que ser tan claro con usted, hermano! Son engaños, y ahí no hay espíritu de profecía alguno mi querido hermano. Lo que hay es espíritu de engaño, pues busca suplir lo que ya está claro en Cristo y en la Palabra, con lo que no pertenece a la Palabra. Los escritos de EGW hermano pertenecen a los espíritus descritos en Apocalipsis 16:13, "espíritus inmundos a manera de ranas". ¿Por qué inmundos? Porque la misma vasija humana, Elena White, decía que ella misma era "luz menor", atribuyéndose que en  ella misma había luz, luz menor, pero luz no obstante. Ella no daba testimonio de la luz. No. Ella misma era la luz. Una vasija humana, pecadora, finita, haciéndose pasar por luz. El engaño se esconde detrás de lo obvio, al igual que todo lo que es el mejor engaño. El mejor ladrón no es el que entra a su casa de noche cuando usted no está en su casa. El mejor ladrón es quien se hace su amigo, toma su confianza, y luego se mete en su casa cuando usted está allí mismo, y sin que usted se dé cuenta, le hace daño a usted, su familia, sus bienes, todo lo hace ante sus ojos y uno ni se da cuenta. Y cuando alguien le dice, "Mire fulano, su buen amigo le está robando", usted tiene tanta confianza a ese presunto amigo, que hasta sale a defenderlo, tal cual hacen los adventistas con Elena White. No hermano, "Dios no puede ser burlado, porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6:7).  
 
Por eso escribí ese artículo, "EL FACTOR ANIQUILADOR EN LOS ESCRITOS DE ELENA G. WHITE", para dar testimonio de cómo esos escritos aniquilan o cancelan todo lo bueno que pueden decir de Jesús, y de esa manera hacer ver el engaño por lo es patentemente. Amo a mis hermanos adventistas, pero por eso mismo que los amo, tengo que decirles que han sufrido un gran engaño, y lo seguirán sufriendo hasta que vuelvan a Cristo y sean salvos. ¡Alabado y glorificado se el nombre del glorioso Jesús!  
 
Usted hermano J., tiene mucha razón. Hablar la verdad con respecto a la obra engañosa de Elena White puede "causar grandes  prejuicios". Pero prefiero sufrir "prejuicios" que yo mismo ser un "prejuicio" a otros para que conozcan claramente a Cristo en toda su belleza y verdad.  
 
En la maravillosa gracia de Jesús,
 
Haroldo Camacho, pastor del evangelio de Jesucristo,
pastor ex-adventista

11 de septiembre 2007
 
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