Inicio arrow Buscar
El testimonio de Patricia Quijada PDF Imprimir E-Mail
Me llamo Patricia Quijada. Soy chilena y tengo 56 años.
 
Vengo de una familia Adventista, que viven con toda sinceridad y con inocencia (ahora me doy cuenta, por no decir "ceguera") todo lo que el adventismo involucra. Comida vegetariana, sencillez en el vestir (que no está mal a mi parecer), guardan el sábado de puesta de sol a puesta de sol.  

Los escritos de la hermana White se los saben de memoria y es su 2º Biblia, y muchos aspectos más. Hasta que me empecé a preguntar si no era más importante ser cristiana que adventista, porque como que de pronto ambas formas de ser tomaban caminos divergentes.

Mi madre, de 84 años, con mucha paciencia y amor, oró por mi padre (que no era adventista), hasta que él se convirtió a la doctrina después de 40 años de escuchar a mi madre que oraba pidiéndole a Dios por él y por sus hijos. Hace un año que mi padre falleció, y en la iglesia a la que había asistido (Chillán), reconocieron públicamente, como mi viejito había ayudado a la iglesia con donaciones, a construir templos y a diaconisas.
 
Como una oportunidad de predicar el evangelio a mis parientes paternos, que no eran adventistas se aprovechó cada oportunidad para predicar la palabra de Dios. Pero yo no podía salir de mi tristeza, sabía de memoria lo que había aprendido que los muertos nada saben y que están durmiendo hasta que venga nuestro Señor Jesús a buscarnos. Hasta que empecé a leer la Biblia en toda su pureza, sin interpretaciones, sin influencia de los escritos de la hna. White, y supe  por primera vez que el espíritu y el alma  de los muertos que amaron a Cristo están con Dios, y están concientes y felices, solo el cuerpo de mi padre estaba dormido, ese hecho, me dio toda la paz que necesitaba. Lo más importante era que no debía hacer nada especial,"ritos" adventistas que no podía ni siquiera explicarles a otros si eran tan importantes para ser salvos.

Mi dilema ahora es hablarles a mi madre, que es una viejita que solo trasmite amor y a su hermana, que lleva sus creencias hasta el fanatismo, haciendo creer que solo los adventistas tienen la verdad y tanto los demás protestantes como los católicos, tienen la marca de la bestia y perseguirán al remanente (adventista), por guardar el sábado. Esta actitud, ha impedido que mis hermanos (son 3) hayan conocido a Jesús. Ellos ni quieren saber de religión y ahora les encuentro razón porque crecieron escuchando con mucho miedo que seríamos perseguidos por nuestra creencia. Solo pido a mi Dios que por intermedio del Espíritu Santo me de sabiduría para dar a conocer esta inmensa Verdad, la única Verdad, que nos hace salvos, que Jesús murió por nosotros y que ningún mérito nuestro ni de otra persona hace esto posible.

Con todo el amor cristiano pido a Uds. mis hermanos en Jesús que oren por mí para dedicar mi vida a Dios y que yo sea un instrumento en sus manos para hablar de su Evangelio.

Patricia Quijada
19 de agosto 2007
 
< Anterior   Siguiente >