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Buenos días a todos, en especial a nuestro Dios. No sé cómo empezar. Yo era miembro de la iglesia pero por motivos de viaje, podría decir que me han borrado de la iglesia, sin escuchar, sin preguntar, lo que me estaba pasando simplemente me echaron, sin ninguna razón. Si hubiesen querido ayudarme hubiesen tratado de comunicarse conmigo cuando estuve en Ecuador. Sin razón ninguna no quisieron hablar conmigo me veían como una extraña sin preguntar nada. No guardo rencor lo único que digo es escuchen a los hermanos antes de tomar la decisión de hacer como que no somos nadie. Si tal vez todos no son iguales, pero siempre pienso en Dios y en muchos hermanos que si me ayudaron. Yo esperé ayuda no económica pero sí espiritual pero nadie estuvo ahí. Mis hijos están asistiendo a la iglesia espero que siempre sigan el camino de Dios. Quizá este mensaje llegue. He tratado con muchos correos pero no he tenido respuesta.
Señor espero que este mensaje llegue con tu ayuda. Padre mío tu sabes que todos somos tus hijos. Ayúdales a todos que te necesitamos. Amén Señor Jesús.
Atentamente, Cecilia 14 de agosto 2007
Apreciada hermana Cecilia Molina, Gracias por comunicarse con nosotros aquí en www.exadventista.com. Nos identificamos con usted porque la iglesia Adventista tampoco quiso, toleró, o tuvo la "paciencia de los santos" con nosotros, pues por mucho tiempo esperábamos que la iglesia de declarara totalmente a favor de "Cristo y éste crucificado" como el único evangelio de la iglesia. Pero la iglesia Adventista siempre, al igual que el joven rico, ha tenido muchos otros intereses para dedicarse solo al evangelio de Jesucristo. Nosotros no somos adventistas ni representamos a la iglesia. Tal como lo dice nuestro nombre fuimos adventistas. Por esa razón somos "ex-adventistas". Sin embargo, yo fui pastor y dirigente Adventista por muchos años, inclusive profesor de teología. Gracias al Señor, se me dio la gracia de ver a Jesús como mi gran representante, Sustituto, Suplente, tomando mis pecados sobre su cuerpo en la cruz para morir en mi lugar. Eso es amor. Por eso yo salí de la iglesia Adventista, y también la iglesia no pudo tolerar mi insistencia para que se centrara en la gracia de Cristo. La iglesia Adventista prefiere guardar las sombras del Antiguo Testamento, que regocijarse en la sustancia que es Cristo. Prefiere guardar el séptimo día sábado en vez de poner su fe en Jesús como su eterno sábado y confiar en esa preciosa salvación que él nos da cuando creemos en él para vida eterna. Usted nos cuenta que la iglesia Adventista la borró sin antes hablar con usted porque usted estaba de viaje. Le comunico hermana, que aunque la misma recomendación del Manual de Iglesia es que no se borre a los hermanos sin antes hablar con ellos, es muy común que se borre a los hermanos sin previo aviso. Los dirigentes adventistas tienen una razón muy "práctica" por "limpiar los libros de la iglesia" borrando hermanos en las juntas administrativas plenarias de la iglesia. Esa razón por lo general sirve a razones económicas. Las cosas se dan de esta manera. Llega un nuevo pastor a un nuevo distrito o nueva iglesia bajo su liderato. En otras palabras, han cambiado a un pastor, y llega a su nueva iglesia. Muchas veces, la iglesia a la que llega el pastor ha tenido su época dorada. Tal vez algún tiempo atrás llegó un evangelista, tuvo una "campaña evangelística masiva", se bautizaron muchas personas. El pastor de aquel entonces declaró una "ganancia de almas" a la Misión o a la Asociación, la cual quedó asentada en los libros de la Secretaría de esa entidad. Pero luego, ¿qué pasó? Muchos de los nuevos bautizados se desengañaron, no se sintieron conformes con su decisión, se vieron asediados por tanta campaña para recaudar fondos, no sintieron el amor cristiano que les mostraron cuando llegaban a las reuniones evangelísticas, y así tan rápido como llegaron a la iglesia, así se fueron, y la iglesia quedó tan vacía como estaba antes de la campaña. Sin embargo, todos esos nombres quedaron inscritos en los libros de la Misión o la Asociación como miembros activos de la iglesia. Cuando los dirigentes de la Misión o Asociación imponían blancos de diezmos, o blancos para ofrendas, o blancos de revistas evangelísticas (El Centinela), blancos de la campaña de Recolección, o el subsidio de la iglesia local para la escuela Adventista, lo hacían teniendo en cuenta un número de feligreses mucho más alto que el de los feligreses que en realidad daban su apoyo financiero a esa iglesia. El pastor local se veía bajo el yugo o la carga de alcanzar blancos que no podía con los pocos hermanos que le quedaban, y aun más y más hermanos se iban de la iglesia para otras. Para arreglar la situación, los dirigentes entonces culpan al pastor por el fracaso, y traen a un nuevo pastor para "levantar la iglesia". Eso quiere decir que el nuevo pastor preparará a la iglesia para otra campaña evangelística, pronto llegará el evangelista de la misión o de la asociación u otra gran personaje, y el ciclo se reproducirá. Pero muchas veces el nuevo pastor, siendo ya de experiencia, no quiere quedarse con el problema de una administración diferente. Así que él le pide a la junta de la iglesia, que "limpiemos los libros de la iglesia". Con eso quiere quitarse de encima los miembros que están inscritos en los libros de la Misión o Asociación, para que no le impongan blancos imposibles de alcanzar antes que él mismo comience su obra de evangelismo. Tan pronto la iglesia local "borra" a esos hermanos inactivos - y le conviene hacerlo rapidito - sin darle mucho aviso a nadie - entonces el pastor mediante la Secretaria o el Secretario de la Junta de Iglesia informa a la Misión que se borren esos miembros inactivos, y otros más que borran por las razones que ellos piensan sean necesarias (lo que ellos llaman apostasía, o pecado). De tal modo, que sí existe el "Borrón y Cuenta Nueva". Sin conocer su caso hermana, hay una buena posibilidad que usted fue "víctima" de uno de esos borrones, de una de esas limpias para favorecer la obra de un nuevo pastor, y no perjudicarle a ese pastor en su rendimiento de alcanzar las metas que se le imponían. De paso, no me parecería nada raro, que ahora que usted ha regresado a tal iglesia, le ofrezcan el rebautismo, o ser aceptada por "profesión de fe". Su re-ingreso a la iglesia, aunque sea por segunda vez, se reportaría a la Misión, Unión, División, como una ¡nueva alma "ganada para Cristo"! El pastor en esas situaciones no puede tomarse el tiempo de ir a buscar sus ovejitas extraviadas porque tiene la presión de levantar la iglesia a la carrera, para quedar bien con los dirigentes de la Misión o de la Asociación, pero muy bien le quedaría que los borrados se vuelvan a bautizar o pedir la "profesión de fe". Ojalá no fueran las cosas así, pero esa es la triste realidad que se vive en muchas iglesias adventistas. Es por esa razón que muchos pastores adventistas secretamente añoran un sistema congregacional de la organización de la iglesia en vez del sistema pirámide jerárquico que tiene la iglesia. Ciertamente la iglesia primitiva, la de los apóstoles desconcía todas esas artimañas y estrategias, y sólo se dedicaban a predicar a "Cristo y éste crucificado". Le insto hermana, a que le pida al Señor le guíe a una iglesia evangélica, donde se predique y practique la gracia de Dios en Cristo Jesús, sin miramientos a las conveniencias o intereses de los pastores o los líderes de la iglesia. La iglesia tiene un solo pastor: El Gran Pastor de las Ovejas, quien dio su vida por ellos. Todo pastor que no lo tenga a él como la Puerta de su iglesia, por la que se entra por su sangre redentora, es un ladrón y asalariado. En la gracia de Cristo Jesús, y deseándole consuelo y una congregación que la reciba con brazos abiertos, Haroldo Camacho, pastor del evangelio de Jesucristo ex-pastor Adventista 16 de agosto 2007
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