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Hola tengo una duda, acerca del texto "De cierto te digo que hoy estaras conmigo en el paraiso".
Unos adventistas me dijeron que Jesus se refirio a que le decia "hoy" esas palabras, y la palabra hoy le da enfasis a la frase como podemos ver en :
“Entiende, pues, hoy...” (Deut. 9:3),
“...Comprended hoy...” (Deut. 11:2),
“Que guardes los mandamientos... que yo te prescribo hoy...” (Deut. 10:13),
“...todo mandamiento que yo os ordeno hoy...” (Deut. 8:1),
“Y estas palabras que yo te mando hoy...” (Deut. 6:6),
“Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy...” (Deut. 7:11)
¿Que opina usted? anonymo 7. de junio 2007 Apreciado hermano, Gracias por la inquietud que nos participa aquí en www.exadventista.com. Es un gozo de veras estudiar las escrituras a la luz de la Persona de Jesucristo. Él es la clave para entender toda escritura, pues él mismo en Lucas 24:44 dijo que todas las escrituras tenían que ver con él, y especialmente con su muerte a favor de todo pecador.
Usted se refiere a ese breve intercambio de sentimientos entre uno de los malhechores crucificado junto a Jesús, y nuestro Señor mientras él llevaba nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz.
"Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:42-43).
Los estudiosos de los primeros escritos del Nuevo Testamento nos dicen que aunque los evangelios fueron escritos en griego, la estructura gramatical indica que nuestro Señor Jesús probablemente hablaba arameo, y cuando los evangelios fueron vertidos por escrito, se hicieron en el griego, el idioma de mayor alcance para el evangelio. El areameo era un dialecto del hebreo. El hebreo tiene una característica muy especial. Esa es que las oraciones de expresan en paralelo. Es decir, si hay una o más de una declaración, la segunda declaración es paralela en construcción de sentido o significado a la primera. Esta estructura es más notable, por ejemplo, en los salmos:
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.
(Salmo 5:3-6).
Fíjese que en cada par de arriba, el segundo está en paralelo o repite, amplía, o explica un poco más el significado del primero.
Esta misma dinámica está presente en la conversación del malhechor con Jesús en la cruz.
El hombre le dice a Jesús:
"Acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino". Esta es la primera frase del paralelo.
Miremos detenidamente: El verbo es "acordar". Es un imperativo de súplica. La súplica contiene el elemento del tiempo: "cuando vinieres en tu reino". En otras palabras el malhechor suplica que NO HOY, sino que en el futuro, Jesús se acuerde del él. ¿Cuándo? Cuando Jesús venga en su reino.
Pero en el paralelo de Jesús, el Señor le da una vuelta total a la súplica del malhechor:
"De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso"
Te digo ahora, no el futuro, que NO me voy a acordar de ti en el futuro. Sino que en este momento te aseguro (más que acordarme) que HOY, NO EN EL FUTURO, estarás conmigo en el paraíso.
El malhechor pide algo de Jesús en el futuro. Jesús se lo da HOY mismo. Ese es el sencillo contenido del paralelismo hebreo.
Malhechor: "Dame vida contigo en el futuro". (Pimera parte del paralelo). Jesús: "Hoy te doy vida eterna conmigo". (Segunda parte del paralelo).
Los adventistas alegan que los traductores incorrectamente colocaron una coma donde no pertenece (pues los manuscritos originales griegos no tenían ninguna puntuación). Los adventistas dicen que las palabras de Jesús deben decir, "De cierto te digo hoy, que estarás conmigo en el paraíso." Pero esta ubicación de la coma no corresponde con la construcción del paralelismo hebreo. Además si tal hubiera sido la respuesta de Jesús, el paralelismo rezara así: Malhechor: "Confírmame HOY que te acordarás de mí cuando vengas en tu reino". Jesús: "De cierto te confirmo HOY, estarás conmigo en el paraíso". Pero ese no es el argumento del pasaje, ni de la solicitud del malhechor. Todo este incidente es para llamar atención al milagro que Jesús estaba realizando en la cruz:
Malhechor: "No tengo vida. Merezco la muerte por mis pecados. Acuérdate de mi en el futuro, cuando vengas a pasar juicio sobre los pecadores, ten misericordia de mí."
Jesús: "Yo soy la vida. Estoy muriendo por tus pecados. Ahora mismo, por llevar tus pecados aquí en la cruz, te doy la vida eterna. La vida eterna no te dejará ver la muerte, pues ES VIDA ETERNA. Debido a que ahora mismo te estoy dando la vida eterna por llevar tus pecados en la cruz, HOY MISMO ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO. Las palabras de Jesús tienen que ver con la realidad de la vida eterna que él estaba logrando para todo pecador que cree en Jesús para salvación. El que cree en Jesús pasa de muerte a vida eterna. Al recibir vida eterna, el pecador recibe vida eterna sin interrupción alguna creada por la muerte. Vida eterna, es vida eterna. Vida eterna quiere decir que la muerte no interviene, la muerte se supera por la fe en aquel que dijo "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25). Estas fueron las mismas palabras que Jesús le dirigió al malhechor en la cruz: "Aunque mueras, vivirás hoy mismo, pues recibes vida eterna."
Esa es la preciosa promesa de Jesús al pecador a su lado, el pecador que representaba a todo pecador que había de creer en él. Al creer en Jesús, HOY MISMO TENEMOS VIDA ETERNA. ¡Alabado sea el Señor Jesús por esa maravillosa realidad, la cual él ganó a nuestro favor en la cruz, y el malhecho a su lado fue el primero en recibir como realidad esa preciosa promesa.
Su hermano en Cristo Jesús, el Señor de la vida,
Haroldo Camacho 10 de junio 2007
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