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Por: Colleen Tinker
¿Hay un Gran Conflicto en el cual Dios y Satanás se disputan la lealtad del universo por la mejor manera de vivir? ¿Hay verdad en el alegato que Dios será vindicado por los que obedecen su ley a la perfección?
En primer lugar, la Biblia jamás enseña que hay un gran conflicto entre Dios/Cristo y Satanás. La Biblia siempre avala que Dios es soberano aun sobre el mal, y que Satanás jamás levantó demanda alguna contra Dios que “el universo” haya tomado en serio. Tal idea sencillamente no aparece en la Biblia. En los últimos tres capítulos de Job, Dios se presenta soberano, pues Job no puede responder a las preguntas de Dios. Dios NUNCA responde al interrogatorio de Job ni revela la razón de su sufrimiento, demostrando que Dios en sí mismo es soberano, omnisciente, y omnipotente sobre toda la creación.
Romanos 3:21-26 revela la única pregunta que Dios haya tenido que “responder”. El Gran Conflicto (GC) dice que Satanás planteó interrogantes tocante a si Dios era “justo” al establecer una ley que su pueblo no podía guardar, o si Dios era “justo” al condenar los que no la guardaban. El GC dice que la finalidad del juicio investigador (ahora ha recibido el nuevo nombre de “juicio pre-advenimiento) responde estas preguntas de tal modo que todo el universo – a quien incluya – queda satisfecho. El juicio investigador, en otras palabras, explica la razón por la que unos son salvos y otros no. Establece que Dios es justo y demuestra que los reclamos de Satanás alegando que los requisitos de Dios son demasiados rigurosos para poder observarse, son falsos.
Por otro lado, la Biblia manifiesta que el “interrogante” universal NO era si Dios era “justo” al darle a sus seres la ley esperando que la guardaran, ni tampoco la cuestión es si Dios es justo al castigar a los impíos dada la dificultad de guardar la ley. Más bien, de acuerdo a Romanos 3:25-26, Jesús derramó su sangre “como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús” (Romanos 3:25-26).
¿Se fijó? Nadie, EN LUGAR ALGUNO ha dudado si Dios era justo al castigar a los pecadores. El interrogante pendiente era “¿Por qué permitía que los pecadores siguieran viviendo cuando lo hacían desafiando a Dios?” Él “pasó por alto” los pecados que el pueblo había cometido durante su historia antes de la cruz. No habían sido castigados, y los pecadores no habían sido inmediatamente destruidos.
Jesús murió como prueba que era justo al NO destruir a los pecadores al momento que pecaban. Su muerte fue la prueba que Dios en sí mismo es justo y el que justifica. Él es justo al permitir que los pecadores no sean castigados porque Él mismo llevó las consecuencias de su pecado. Él, es el justo, puesto que se hizo pecado (1 Corintios 5:21) y se hizo maldición por nosotros (Gálatas 3:13).
Él, el justo, es también el que justifica. Él llevó nuestro pecado y tomó nuestro castigo, por lo tanto demostrando la razón por la que NO CASTIGÓ a los pecadores. Él, el justo, pagó el precio por los pecadores.
La mentira del Gran Conflicto es sutil y profundamente perversa. Levanta un argumento a manera de muñeco de paja alegando que Dios tiene que demostrar al universo la razón por la que él es justo al castigar el pecado. FALSO.
El universo siempre lo ha sabido que él debe castigar el pecado. El único interrogante es por qué no había destruido a los pecadores tan pronto pecaran. La cruz de Jesús demuestra la justicia de Dios al permitir que los pecadores VIVAN – Jesús toma su castigo. Él lo hizo para que todos los que tengan fe en Jesús sean justificados.
El Gran Conflicto supone que Satanás tiene un acierto al cuestionar la “justicia” de Dios. Romanos y las demás escrituras (incluyendo el evangelio según San Juan) avalan que NADIE tiene cuestión alguna tocante al derecho de Dios de castigar el pecado. Lea Romanos 9:19-26.
Colosenses 2:14-15 y Efesios 2:14 comprueban que en la cruz, Jesús desarmó y humilló públicamente a Satanás y sus principados y potestades al destruir la maldición del pecado. Él clavó la ley a la cruz en su propio cuerpo (la palabra hebrea “Torah” y la palabra griega “Logos” – como en Juan 1:1, “En el principo era la Palabra...” tienen el mismo significado. Ambos se refieren a la Palabra – y Jesús ES la Palabra/Torah), y al clavar la ley a la cruz, él la cumplió y se estableció a sí mismo como el objeto de fe y obediencia.
Nosotros no “respondemos” a los cuestionamientos de Satanás guardando la ley para comprobar que él es mentiroso. Nosotros no tenemos NADA que comprobarle a Satanás. Nadie en el universo entero tiene por qué responderle cosa alguna a Satanás – y Dios mucho menos.
En cambio, demostramos al universo la multiforme sabiduría de Dios, como su cuerpo en el cual habita el Espíritu Santo, de acuerdo a su eterno propósito el cual él llevó a su cumplimiento en Jesucristo (Efesios 3:8-10).
El Gran Conflicto es una mentira sutil pero profundamente torcida. Dios NO está en juicio. Satanás no ha levantado pregunta alguna ante la cual Dios tiene por qué responder. Jesús es la palabra final de Dios (Hebreos 1:2), y en él se cumplieron la justicia de Dios, su santidad, nuestro perdón y la seguridad de nuestra eterna salvación.
Colleen Tinker, Redactora, Revista Proclamación Haroldo Camacho, traductor www.exadventista.com
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