Inicio arrow Buscar
Salvación en pocas palabras PDF Imprimir E-Mail

 

La salvación se hace necesaria debido a la condición pecadora y torcida de todos los hombres. Nadie queda excluido en su necesidad de redención de esta condición pecaminosa (Romanos 3:10).

La salvación no se logra por nada de lo que hacemos (Tito 3:5; Ef 2:9), sino más bien es un don de Dios dado a cada creyente de acuerdo a Su gracia (Ef 2:8) si la fe del creyente está puesta en la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús Cristo como pago completo por el pecado (1 Cor 15:1-4).

Cristo, plenamente Dios y plenamente hombre (Col 2:9), quién vivió una vida perfecta y sin pecado mientras estaba en este mundo, tuvo que cargar con el castigo de nuestros pecados sobre sí mismo (2 Cor 5:21) cuando fue crucificado en la cruz en el Calvario.

Confiando en Su obra consumada, en lugar de en cualquier otra cosa que podamos hacer, el creyente es bautizado en el Espíritu Santo por Jesucristo en el único Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia (Mateo 3:11; Ef 4:4-5; 1 Cor 12:13).

Por la única fe de (Efesios 4:5), nosotros compartimos en el bautismo de Cristo su muerte, y somos judicialmente colocados en la cruz, sepultados, y resucitados de nuevo como una nueva criatura, con una vida nueva (Romanos 6:3-5, 2 Corintios 5:17),  lo que significa que recibimos la justicia imputada de Cristo (Romanos 4:23-25), y que nuestra salvación está para siempre sellada y segura (Ef 4:30).

 
< Anterior   Siguiente >