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Sr. Camacho, Lei Solo Una Respuesta Suya Para Comprender El Lado Del Bando Ala Que Ud. Pertenece. Dejeme Decirle, yo Soy Un Hombre Perverzo Como Ud. Pero Mis Palabras Nunca Seran Para Hablar Mal De LO Que Aprendi Muy Bien Dentro De La Iglesia Adventista.No Olvide Lo Que La Santa Biblia Dice De Perzonas Como Usted y Yo,"Son Como Perros Que Vuelven A Comer Lo Que Vomitaron" Como Cerdos Que Vuelen Ala Inmundicia Que Antes Dejaron. Mundanalmente Hermano.
Pedro 25 de marzo 2008
Muy apreciado hermano Pedro,
De veras gracias por su correo, porque nos da otra oportunidad más de dar testimonio de la maravillosa gracia de nuestro Señor Jesús, y el poder de su sangre para limpiarnos de todo pecado.
Allí está la maravillosa Buena Nueva del evangelio:
¡Dios justifica a los perversos!
"Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.6 David dice lo mismo cuando habla de la dicha de aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras: «¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados! ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!»" (Romanos 4:4-8).
De tal modo que hay esperanza para nosotros los malvados y perversos, del cual yo soy el primero. ¡Alabado y glorificado sea el nombre del Señor Jesús! La justicia con la cual Dios me justifica no es mi propia justicia, pues ésta es perversa, sino la gloriosa, intachable, pura y santa justicia de mi Señor Jesús quien está a la diestra de Dios a mi favor.
De tal modo hermano, que la justicia de Cristo es para nosotros los perversos y malvados, y se nos da gratuitamente, y hasta no por nuestra fe, sino por la fe de Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe.
Este es la gloriosa verdad de Cristo, y éste crucificado. En la cruz, él tomó toda mi perversidad y maldad y sufrió hasta las últimas consecuencias por mí, para declararme justo, enteramente por la fe. Sin un acto de gratitud, bondad, o respuesta de mi parte, soy justificado para salvación eterna. Enteramente por su gracia, nacida de su pura e infinita naturaleza de amor.
Él resucito como el Justo de Dios, "Jehová Justicia nuestra" para justificarme (Romanos 4:25). Y esa bendición es para cada pecador que vencido por tal amor, recibe la fe de Cristo para creer en él - aparte de toda obra, motivación, deseo, o sentimiento. Somos justificados aparte de toda obra, pues si ponemos obra alguna de nuestra parte, hasta el más mínimo buen deseo, mancharíamos la justicia de Cristo con nuestra vileza.
¡Qué grande y precioso es nuestro Señor Jesucristo, Dios nuestro hacia con nosotros!
Bendito sea el santo nombre de Jesús, y para siempre sea su alabanza.
En la gracia del Señor Jesús,
Haroldo Camacho, pastor del evangelio de Jesucristo pastor exAdventista 27 de marzo 2008
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