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¿Existe hoy un día de reposo (sea sábado o domingo)? PDF Imprimir E-Mail

¿Creéis que existe hoy, un día de reposo (sea sábado o domingo) válido, único y especial como mandato divino) ¿Cómo se demuestra esto bíblicamente?
Anónimo


Apreciado hermano,

Recuerde nuestro punto de partida, que hay solamente una sola doctrina, y toda otra verdad se desprende de esta doctrina fundamental.

CRISTO NUESTRA JUSTICIA
(Jeremías 23:6; 33:16; Romanos 1:17)

Lo que esto quiere decir para nosotros es que todo lo necesario para la salvación, para la vida eterna, y para vivir en paz en esta vida se encuentra en la vida sustitutiva de Jesús, como nuestra justicia. Su vida, su muerte, y su resurrección a favor de todo aquel que cree en él se consta de inmediato y eficazmente para salvación. Toda verdad se entiende a partir de esta verdad fundamental.

Tomando ahora su pregunta.

¿Creéis que existe hoy, un día de reposo (sea sábado o domingo) válido, único y especial como mandato divino) ¿Cómo se demuestra esto bíblicamente?

No. Hoy no existe un día en sí de reposo sagrado “válido, único, y especial como mandato divino”.  

Ese día fue dado al pueblo de Israel en el Sinaí. Los adventistas yerran al decir que el sábado fue dado en el Edén para toda la humanidad. Ellos insertan el significado que quieren darle al texto de la creación.  

En Génesis 1:1-3, el récord bíblico es claro: “(1) Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.  (2)  Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.  (3)  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que había creado Dios en perfección.

Dios bendijo y santificó el séptimo día de la creación. Hubo un solo séptimo día de la creación. La creación fue “acabada” el “séptimo día”. Dios bendijo ese séptimo día, Dios santificó ese séptimo día.  

Nuestros hermanos adventistas quisieran imponer a toda la humanidad algo que Dios jamás impuso, una observación religiosa de cada séptimo día a partir de una interpretación  equivocada de este pasaje. No fue sino hasta el Sinaí cuando en el pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel, Dios puso la observación de ese séptimo día como señal de ese pacto. Aquí también hay un error en la observancia del sábado por parte de los adventistas. Ellos observan el sábado pensando equivocadamente que cada sábado es sagrado. Pero ni en el mandamiento dado a Israel había ese significado.  

Veamos el cuarto mandamiento.  

(8) Acordarte has del día del reposo, para santificarlo:  (9)  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  (10)  Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas:  (11)  Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó (Éxodo 20:8-11).

El v. 8 le hace recordar a Israel del séptimo día de la creación. Dios quería que Israel santificara el séptimo día con la misma bendición con la que Dios había bendito el séptimo día de la creación. La bendición no estaba en las 24 horas de cada sábado, ni en la presunta santidad de esas horas de cada sábado. La bendición estaba en la bendición que Dios le había dado al séptimo día de la creación.  

La bendición que Dios le dio al séptimo día de la creación fue de mucha importancia. Ese día Dios hizo algo irrepetible para la historia de Dios en la humanidad. Bendijo y santificó ese día con un significado de portentosa importancia para todo su universo.

¿Cuál?  

La carta a los Colosenses recordándonos que en Jesús “tenemos redención: el perdón de los pecados” nos enseña que “todo ha sido creado por medio de El y para El. Y El es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen” (Colosenses 1:14, 16,17).  

Todo lo creado fue creado por Él y para Él.

Todo.

Incluyendo el sábado, el séptimo día de la creación, el cuarto mandamiento. Todo eso fue creado por Él y para Él.  

Esa fue una revelación dada a Pablo fundamentada en las mismas palabras del Señor Jesús: “(27) También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.  (28)  Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado” (Marcos 2:27-28).

Jesús es el dueño del sábado, fue creado para él, y mediante él, ese séptimo día de la creación (recordado en el cuarto mandamiento de la ley) tenía una causa, una razón, muy especial para el hombre, para todo ser humano.

¿Cuál?

La epístola a los Hebreos nos abre el entendimiento a las palabras de Jesús, a la bendición y a la santificación del séptimo día de la creación.

En el séptimo día de la creación Dios reposó en la obra acabada de Cristo, a fin de que nosotros reposemos por la fe en la obra acabada y terminada de Cristo, Justicia Nuestra.

(1) Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.  (2)  Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron.  (3)  Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como El ha dicho: COMO JURE EN MI IRA: "NO ENTRARAN EN MI REPOSO", aunque las obras de El estaban acabadas desde la fundación del mundo.  (4)  Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: Y DIOS REPOSO EN EL SEPTIMO DIA DE TODAS SUS OBRAS;  (5)  y otra vez en este pasaje: NO ENTRARAN EN MI REPOSO.  (6)  Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes antes se les anunció la buena nueva no entraron por causa de su desobediencia,  (7)  Dios otra vez fija un día: Hoy. Diciendo por medio de David después de mucho tiempo, como se ha dicho antes: SI OIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAIS VUESTROS CORAZONES.  (8)  Porque si Josué les hubiera dado reposo, Dios no habría hablado de otro día después de ése.  (9)  Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.  (10)  Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas.  (11)  Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia (Hebreos 4:1-11 LBLA).  

La advertencia del apóstol es que no entremos al reposo del sábado.

¿Cuál reposo? El reposo del verdadero sábado. El reposo con el cual fue bendecido el séptimo día de la creación. El reposo del cual Jesús como Hijo del Hombre es el Señor. El reposo que tiene nuestra alma cuando creemos en su bendita sangre para nuestra redención. El versículo 7 del pasaje de arriba aclara que ahora Dios fija un día: “Hoy”. Hoy es el día para creer en Cristo para nuestra salvación. El que ha entrado en ese reposo, ha reposado de sus obras así como Dios reposó de sus obras en el séptimo día de la creación. El primero en reposar en Cristo como el Garante de nuestra salvación fue Dios. Toda la Trinidad se regocijó en Cristo el séptimo día de la creación porque ya Cristo se había entregado para ser el Cordero de Dios inmolado desde la creación del mundo. Dios bendijo y santificó el séptimo día de la creación porque confiaron en la plena, completa, y consumada obra de la redención de Jesús, que garantizaría la perpetuidad de la nueva creación para gloria de Dios.  

Este es un significado muy difícil de apreciar para aquellos que no han confiado totalmente en que Cristo es plenamente la justicia de Dios contada a su favor para siempre. Al que no ha creído en Cristo para salvación se le hace muy difícil aceptar este sábado eterno, al cual entramos cuando creemos en Cristo para nuestra eterna salvación.

Se les hace más fácil observar leyes, reglamentos, cumplimientos, ritos, horas, obras, que confiar sus almas plenamente a Cristo, como el eterno sábado que Dios ha provisto para su verdadero descanso.

El sábado del cuarto mandamiento fue puesto allí precisamente para que se cumpliera en la persona de Cristo, que con su justicia cumplió toda la ley a nuestro favor. Con su obediencia, con su muerte, cumplió todo lo que la ley requería. Con su justicia Cristo colmó, sobrepasó, y rebasó toda obra necesaria para nuestra salvación. Cuando nosotros creemos en su obra consumada, entramos a un eterno sábado, entramos por la fe en su Persona. Él es el Sábado de Dios, el reposo de Dios, el cual jamás despediremos de nuestra vida. Él como nuestro reposo eterno, no tiene fin. Por eso reposamos en Él eternamente para salvación.

Este es el sábado al cual nuestros hermanos adventistas no han entrado, como los hebreos al cual fue escrita la epístola. El que no cree en Cristo para salvación jamás entrará ni guardará el verdadero sábado no importa cuantos séptimos días se ponga a guardar y observar.  

Si los hermanos adventistas de veras estuvieran a favor del sábado, este es el sábado el cual ellos anunciarían y predicarían: Cristo, el Sábado de Dios. Pero ellos no guardan el sábado. Por guardar el día, pecan al no entrar por la fe en Cristo, el sábado de sus almas.  

Es a los mismos adventistas a los cuales se dirige la amonestación del profeta Isaías:

(13) Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso día del SEÑOR, y lo venerares no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras.  (14)  Entonces te deleitarás en el SEÑOR: y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te haré comer la heredad de Jacob tu padre, porque la boca del SEÑOR ha hablado (Isaías 58:13,14).

Hoy no existe ningún día de reposo porque tenemos LA PERSONA DEL REPOSO: CRISTO NUESTRA JUSTICIA.

Alabado y glorificado sea el nombre del Señor Jesús, ahora y para siempre.

Haroldo Camacho, pastor del evangelio de Jesucristo
Pastor exadventista
9 de febrero 2008
 
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