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Muchas cosas lindas que han pasado estos días PDF Imprimir E-Mail
2 de noviembre 2007
Santiago de Chile, Chile

Amigos y hermanos amados:

Tengo que contarles muchas cosas lindas que han pasado estos días.  

Lo primero, tal como les decía, nuestro amado Dios ha contestado mis súplicas apoyada por las oraciones de Uds.  Mi madre, de 83 años, está maravillosamente bien, su operación no fue menor, le sacaron todo el colon transverso, porque tenía un tumor maligno, muy grande que le obstruía el intestino, y ya al segundo día estaba caminando, y después de solo 5 días ya está en casa y sin ningún dolor y muy animosa ¡Alabado sea el Señor!

Ahora lo de Haroldo Camacho, lo fui a buscar al aeropuerto, y llegamos justo al término de la escuela sabática para predicar en el sermón de la iglesia de Colina.  

Marco, tu tío pasó junto a él  y otro anciano. Haroldo es bajito y delgado. Y como estaba al medio de ellos dos, se veía la diferencia física, pero apenas tomó la palabra, es como que había crecido, se veía imponente predicando a Jesús crucificado. La iglesia estaba atiborrada de gente, habían venido de todos los alrededores de Colina, había gente afuera de la iglesia porque adentro estaba lleno. Trajeron un niño para ser presentado al Señor, y Haroldo lo presentó y aprovechaba cada instante para predicar a Jesús Crucificado.

Su sermón fue maravilloso. Habló del Evangelio  de Jesucristo y nos paseaba por los Salmos, e Isaías y luego el Nuevo Testamento.

Hasta las guaguas (bebés) y niños estaban calladitos.

Werner, después del sermón, una señora que estaba en silla de ruedas quiso hablar con él. Ella asistía al grupo que dirige el tío de Marco.

Ella decía que le habían hecho un mal, y tenía los brazos y cara arañados. Haroldo le pregunto al esposo (eran muy jóvenes) que pensaba él que  le pasaba a su esposa y él dijo que ella tenía una fuerte depresión y que tenía esclerosis múltiple, por eso estaba en silla de rueda. Haroldo le preguntó a la señora si pensaba que tenía un espíritu inmundo y ella asintió, y Haroldo explicó que si era un espíritu inmundo, en el nombre de Jesucristo y por medio del Espíritu Santo, saldría de ella, porque así decía la Palabra de Dios, y con su vozarrón y autoridad increpó al espíritu en el Nombre de Jesucristo (solo estaba Haroldo, 3 ancianos y yo, más la señora y su esposo).

Y le dijo que se identificara, y la señora con voz que no parecía de ella dijo “muerte” y que estaba en la cabeza y Haroldo dijo “muerte, en el Nombre de Jesucristo, que te venció en la Cruz te ordeno que salgas de ella y la dejes en paz” y la señora se estremeció y se desplomó en los brazos de su esposo y luego enderezó su torso y sonrió dulcemente mientras su esposo y los que estuvimos allí alabábamos al Señor.

Luego vinieron sus niños y Haroldo invocó al Señor para que sellara a esta familia y la protegiera. Fue maravilloso.  

Después, la gente que estaba afuera no dejaron partir a Haroldo. Y tuvimos que quedarnos hasta la 6 de la tarde. En el sermón también estaba la esposa del pastor de la iglesia, muy interesada. Después les cuento más.

Con Amor,
Patricia Quijada.
 
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