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Quisiera hacerle un pregunta al ex adventista... ¿Por que motivo se salio de la iglesia? ¿Que hace ahora en su vida? ¿Ha mejorado? Espero una respuesta. Gracias, Carolina. 11 de octubre 2007 Apreciada hermana Carolina, gracias por su pregunta aquí a www.exadventista.com. No es tanto que salí de la iglesia, sino que el Señor me tomó como si fuera por una avalancha y me llevó a las buenas nuevas del evangelio. Las buenas nuevas que en la cruz Cristo nos perdonó para siempre todos nuestros pecados levanta un enorme peso de encima. Jesús vino a dar libertad a los cautivos y yo era uno de ellos. Al perdonarme quedé libre para siempre de toda culpa, acusación, cargo, condenación, sentencia. ¡Pregúnteme si no me voy a sentir mejor! ¡He sido rescatado! ¡He sido salvo de un gran enemigo! ¡Se me ha dado eterno perdón ante Dios! ¡Estoy felíz! ¡Me siento súper amado! ¡Es una gran alegría! Y todo solo por gracia, la inmensa y maravillosa gracia que me amó y me amará para siempre inmerecidamente. Si la iglesia Adventista me hubiera enseñado, predicado, y llamado a esa gracia, me imagino que todavía estaría en esas filas. Pero la iglesia Adventista no me enseñaba ni predicaba ni ofrecía esa gracia. Todo era condicional. No había seguridad ni garantía alguna. No había "nuevas de gran gozo". Hasta me enseñaba que creyera y enseñara que era peligroso decir que uno era salvo. Pero eso no lo enseña la Escritura. El evangelio que enseña la Escritura es la gran buena nueva. Por eso hay que tener fe, porque las buenas nuevas son tan increíblemente buenas, que sin merecerlo, Jesús nos regala su vida a nuestro favor, y somos salvos para siempre por su promesa de amor, sellada con su bendita sangre. Nuestros hermanos adventistas nos reprochan que solo queremos creer de esa manera como pretexto para andar pecando. Pues imagínese hermana que si así fuera, en este momento estaría buscando la manera de andar pecando en vez de estar aquí escribiendo las glorias y las maravillas de la gracia de mi ¡Señor Jesús a quien le debo toda mi vida! ¡Y ahora sí puedo hacer lo que quiera! Pues antes quería de veras alabar al Señor Jesús sin reservas, creer que sí había salvación eterna en la que pudiera confiar! Pero no lo podía hacer por temor. Y ahora pues el evangelio me ha enseñado que precísamente sí puedo alabar al Señor por su gran salvación. Ahora sí le puedo alabar sin temores, puedo dar testimonio de que sí he sido salvo - tal cual lo enseña la Escritura. Ojalá la iglesia Adventista algún día llegara a enseñar y predicar la salvación de Cristo enteramente por la fe en los méritos de Cristo. Ojalá la iglesia Adventista algún día se diera cuenta que su cometido es predicar la salvación por la fe como su distintivo especial, pues tampoco hay muchas iglesias evangélicas que lo hacen. Pero si la iglesia Adventista quisiera conocerse como una iglesia evangélica, bien pudiera darse a conocer como la iglesia más comprometida a predicar y enseñar solamente a "Cristo y éste crucificado" (1 Corintios 2:2). La gracia del Señor Jesús se me ha concedido de una manera maravillosa no solamente para vida eterna, sino que en esta vida, el Señor me ha colmado de bendiciones las cuales nunca me hubiera imaginado, de tal modo que de veras me siento como un hijo muy amado del Señor Jesús, que él realmente me conoce, provee por mí. Pero ninguna de esas razones son las que me conmueven. Con solo saber que en la cruz él derramó su sangre en mi lugar, basta para poner mi fe en él, y saber que soy objeto de su amor. Que todas estas y muchas más bendiciones sean suyas también. En la gracia del Señor Jesús, Haroldo Camacho, pastor del evangelio de Jesucristo pastor ex-adventista 14 de octubre 2007
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